El Cautiverio de Israel


ISRAEL fue una nación desobediente desde su liberación de Egipto. Y adoradora de otros dioses, recordemos el becerro de oro forjado por Aarón en el desierto.

Salomón, el hombre más sabio sobre toda la tierra, cayó en idolatría al ser viejo. ¿La razón? Olvidar el consejo divino de no emparentar con las naciones de Canaán porque los llevarían a servir a dioses ajenos. "Cuando Jehová tu Dios te hubiere introducido en la tierra en la cual tú has de entrar para poseerla, y hubiere echado de delante de ti muchas gentes, al Hetheo, al Gergeseo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo, siete naciones mayores y más fuertes que tú; Y Jehová tu Dios las hubiere entregado delante de ti, y las hirieres, del todo las destruirás: no harás con ellos alianza, ni las tomarás á merced. Y no emparentarás con ellos: no darás tu hija á su hijo, ni tomarás á su hija para tu hijo. Porque desviará á tu hijo de en pos de mí, y servirán á dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá presto. Deuteronomio 7:1-4.

Inscripcion del Rey Sargon Al ser dividido el Reino, Jeroboam el rey que Dios puso sobre 10 tribus pensó que la mejor forma de mantenerse en el poder era sustituir la adoración al verdadero Dios no con un becerro, sino con dos. “Y habido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Harto habéis subido á Jerusalem: he aquí tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto. Y puso el uno en Beth-el, y el otro puso en Dan”. I de Reyes 12:28 y 29.

Esto trajo como consecuencia que el reinado de Jeroboam no fuera permanente, no existiendo en el Reino de Israel ninguna dinastía poderosa.

Dios enviaba a su pueblo profetas con advertencia pero ningún rey aceptó su mensaje ni buscó un arrepentimiento nacional.

“Jehová protestaba entonces contra Israel y contra Judá, por mano de todos los profetas, y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme á todas las leyes que yo prescribí á vuestros padres, y que os he enviado por mano de mis siervos los profetas. Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Jehová su Dios”. II de Reyes 17:13 y 14.

Oseas (730-721 A.C.) fue el último rey de Israel. Reinó 9 años. Pagaba tributos al Rey de Asiria, pero hay una alianza secreta con el de Egipto. Entonces vinieron los asirios y dieron el golpe de muerte al reino del norte. Samaria cayó y sus habitantes siguieron al resto de Israel al cautiverio.

Los profetas de la época fueron Oseas, Isaías y Miqueas.

El reino del norte había durado unos 200 años. Cada uno de sus 19 reyes había seguido en los pecados de Jeroboam su fundador. Dios había enviado profeta tras profeta, y juicio tras juicio, pero es vano; Israel estaba entregado a sus ídolos. No había remedio, y sobrevino la ira de Dios que barrió a Israel de la tierra.

El reino de Israel fue destruido por el imperio de Asiria. En años recientes han sido hallados los anales de los reyes asirios, en que ellos mismos han narrado sus hazañas. En estos anales aparecen los nombres de diez reyes hebreos: Omri, Achab, Jehú, Menahem, Peka, Oseas, Uzías, Acaz, Ezequías y Manasés. Muchos pasajes confirman, complementan o ilustran las narraciones bíblicas.

Por ejemplo, II de los Reyes 17:6, 24; dice: “En el año nueve de Oseas tomó el rey de Asiria á Samaria, y trasportó á Israel á Asiria, y púsolos en Hala, y en Habor, junto al río de Gozán, y en las ciudades de los Medos. Trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, y de Cutha, y de Ava, y de Hamath, y de Sepharvaim, y púsolos en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron á Samaria, y habitaron en sus ciudades”. Y una inscripción del rey Sargón dice: “En mi primer año tomé Samaria. Tomé 27 290 cautivos. Puse en Samaria a gentes de otras tierras que no pagaban tributo”.

Fue política asiria desterrar a los pueblos vencidos a otros países, para así destruir su solidaridad nacional y hacerles más fáciles de sojuzgar. Los asirios eran grandes guerreros. Siempre andaban en incursiones y asaltos. En aquel entonces casi todas las naciones vivían de saqueo, y los asirios parecen haber sido de los peores. Levantaron su imperio con el botín de otros pueblos.

Eran crueles, desollaban vivos a sus prisioneros, les cortaban las manos, pies, orejas o narices; o les arrancaban los ojos o la lengua, y levantaban montones de cráneos humanos, todo para inspirar terror.

Asiria fue fundada en alguna época anterior al 2000 A.C. por colonizadores babilonios, y durante muchos años estuvo sujeta a Babilonia o en conflicto con ella.

Cerca del 1300 A.C. Salmanasar I y su hijo arrojaron de si el yugo babilónico y reinaron sobre todo el valle del Éufrates. Después Asiria decayó. En 1120-1100 A.C. Tiglat-pileser I (contemporáneo más o menos de Samuel) hizo nuevamente de Asiria un gran reino. Sobrevino otro período de decadencia, durante el cual se levantó el reino de David y de Salomón. Luego vino la época brillante de 300 años durante los cuales Asiria era un imperio mundial.

“Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejar; encendióse mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar inocencia”. Oseas 8:5.

 Ministro Israel Hernández Martínez

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