¿Cuánto falta para el Fin?


EL diccionario de la Real Academia de la Lengua da la siguiente definición de Fin.- Término, remate o consumación de algo. En las Sagradas Escrituras aparece la palabra «fin» 160 veces.

La primera es Génesis 6:13. “Y dijo Dios á Noé: El fin de toda carne ha venido delante de mí; porque la tierra está llena de violencia á causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra”. Y la última es Apocalipsis 22:13. “Yo soy Alpha y Omega, principio y fin, el primero y el postrero”.

Nuestro Señor Jesucristo profetizó lo que sucedería antes de que termine todo. “Empero cuando oyereis guerras y sediciones, no os espantéis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero: mas no luego será el fin”. Lucas 21:9.

Jesús advierte a sus seguidores que no deberían espantarse de las guerras ni levantamientos militares, porque ellas sucederían primero pero no serían el fin.

El Fin Y comienza a decir las señales que habría: “Entonces les dijo: Se levantará gente contra gente, y reino contra reino; Y habrá grandes terremotos, y en varios lugares hambres y pestilencias: y habrá espantos y grandes señales del cielo. Mas antes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán, entregándoos á las sinagogas y á las cárceles, siendo llevados á los reyes y á los gobernadores por causa de mi nombre. Y os será para testimonio. Poned pues en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder: Porque yo os daré boca y sabiduría, á la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se os opondrán. Mas seréis entregados aun de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán á algunos de vosotros. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. Mas un pelo de vuestra cabeza no perecerá. En vuestra paciencia poseeréis vuestras almas. Y cuando viereis á Jerusalem cercada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estuvieren en Judea, huyan á los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. Porque estos son días de venganza: para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas ¡ay de las preñadas , y de las que crían en aquellos días! porque habrá apuro grande sobre la tierra é ira en este pueblo. Y caerán á filo de espada, y serán llevados cautivos á todas las naciones: y Jerusalem será hollada de las gentes, hasta que los tiempos de las gentes sean cumplidos. Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusión del sonido de la mar y de las ondas: Secándose los hombres á causa del temor y expectación de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos serán conmovidas. Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con potestad y majestad grande”. Lucas 21:10 al 27.

¿Qué señales nos da Jesucristo? Terremotos, hambres, pestilencias, espantos y grandes señales en el cielo, persecución… y antes de fin temor en la humanidad sobre su futuro.

Hermanos, ¿ya estamos en el fin? No, sucede un terremoto, hambruna, iundaciones, pestes; y la gente solo se asusta en ese momento y después vuelve a su vida normal.

Es lo que ha sucedido con la pandemia del COVID-19, primero todo mundo resguardandose en su casa, las calles de las ciudades estaban vacías; ahora que hay más de 60 000 muertos y más contagios, ¿cómo están las calles? Llenas de gente paseando con sus hijos, ancianos que no usan el cubrebocas, jóvenes ejercitandose en los campos deportivos, y los centros comerciales atiborrados.

¿Qué efecto han tenido estos eventos en nuestra vida? ¿nos han cambiado? ¿Hemos buscado a Dios?

Desde el 7 de abril (Culto de la Cena del Señor) he mantenido cerrado nuestro Templo “LEVI” en obediencia al Consistorio de Ancianos y a la Secretaría de Salud de Tamaulipas. Ese día les di las indicaciones de como realizaríamos los cultos en nuestros hogares. Creo que hasta el día de hoy ha funcionado y recibo retroalimentación de cada uno de ustedes adorando a Dios desde sus casas. También he visitado a los hermanos que me han avisado que están enfermos y a algunos he ungido. Sé que mi primera responsabilidad es mi familia, y así he cumplido teniendo cultos miércoles, viernes y sábados con ellos.

Tristremente muchos hermanos se van a alejar en esta pandemia, recibo llamadas de Pastores de la Región que ya quieren abrir los templos porque dicen que los hermanos no se reúnen, que se quedan dormidos, que el sábado están viendo la TV. Y yo les pregunto: ¿Quién es el responsable de esas ovejas? ¡Pues ellos! Y deben aconsejar y guiarlas. Otros me piden que los visite, ¿que donde está el Coordinador, que donde están los Ministros? Y yo me pregunto: ¿Dónde están esos Pastores que aman a sus ovejas? Ellos son los primeros responsables de sus congregaciones, y actualmente no hay condiciones para viajar ni para reuniones eclesiasticas.

Amado hermano, espero que usted siga firme y adorando al Eterno con su familia; y cuando el Gobierno nos lo permita estemos TODOS nuevamente reunidos en el Templo.

“Mas el fin de todas las cosas se acerca: sed pues templados, y velad en oración”. 1ª. de Pedro 4:7.

 Ministro Israel Hernández Martínez 

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