El Cristiano del Siglo XXI


EN los capítulos 2 y 3 del Apocalipsis se narra proféticamente lo que sucedería con la Iglesia de Dios. Éste período inicia en el año 30 de nuestra era y terminará con el regreso de nuestro Señor Jesucristo.

Es a través de 7 Iglesias que se muestra la condición espiritual del pueblo de Dios. Éfeso, Smirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea retratan vívidamente cada período histórico.

A nosotros nos ha tocado ser la iglesia de Laodicea, la última fase histórica de la Iglesia de Dios. La característica distintiva de esta etapa espiritual es la tibieza. Laodicea significa: Los derechos del pueblo, Juicio de las naciones, y la indiferencia del pueblo.

El pan es elaborado con harina de trigo, agua y levadura, formándose una masa la cual se cuece en un horno. Es la base de la alimentación humana.

Iglesia de Tampico Históricamente, en esta etapa el mundo ha sufrido grandes y profundas transformaciones en muchos ámbitos: Político, Social, Económico, Cultural y Científico.

Desde 1914 se han desarrollado diversos acontecimientos que han transformado una y otra vez la geografía política del mundo haciendo variar en diversas ocasiones las fronteras.

Se empezó a hablar de ecología, explosión demográfica, inseguridad pública, internet, teléfonos inteligentes; y surgieron nuevas enfermedades como el ébola, y el COVID-19 que se ha convertido en una pandemia causando la mortandad de cientos de miles de personas, y obligándonos a vivir en una “nueva normalidad”.

Estos cambios también se han observado en los valores morales de la sociedad. El homosexualismo y toda clase de desviaciones sexuales creadas por el hombre ya no son rechazadas, sino por el contrario sus practicantes han alcanzado derechos y prerrogativas antes inimaginables. Hoy se promueve la aceptación de la “comunidad gay” y todas sus variantes.

Todo esto, nos debe hacer pensar en cuánta razón tiene la Palabra de Dios al profetizar Isaías sobre esta situación: “¡Ay de los que á lo malo dicen bueno, y á lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”. Isaías 5:20.

Tristemente, estos cambios en los valores morales de la sociedad han repercutido en la Iglesia de Dios. ¿Cómo es esto? –preguntarán algunos. En la falta de santidad, en la irreverencia en el comportamiento en el Templo y al leer la Biblia y/orar, en la falta de tiempo para dedicarlo a la obra de Dios, etc.

Nuestros jóvenes argumentan que son otros tiempos y se debe cambiar la conducta y reglas de la Iglesia, ¿pero qué dice el Señor al respecto? Leamos Hebreos 13:8 y Santiago 1:17.“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. “Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”.

Tristemente la indiferencia predomina en la Iglesia de Laodicea y en el cristiano del siglo XXI. No somos fríos ni calientes en su Obra, somos tibios y precisamente por esa tibieza, el Señor dice que nos vomitará de su boca.

“Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios: Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. ¡Ojalá fueses frío, ó caliente! Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. Apocalipsis 3:14 al 16.

Esta es una severa advertencia que el Señor nos hace a todos los miembros de la Iglesia con el propósito de que nuestra vida esté conforme a lo que establecen e indican las Sagradas Escrituras para que no seamos desechados por Dios.

Decimos que servimos a Dios pero en realidad servimos a nuestros propios señores (jefes, familia, diversiones, etc.) Nunca tenemos tiempo suficiente para Dios, y nos engañamos pensando que Dios sabe porque lo hacemos y Él en su infinita misericordia nos perdonará. Lamentablemente no será así, leamos Marcos 8:36 y Mateo 6:33.

“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?”. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadida”.

No obstante, aún en la descomposición moral y espiritual que vive el mundo en la actualidad; la conducta y las características distintivas del cristiano del siglo XXI deben ser las mismas que han distinguido a los verdaderos cristianos a través de las 7 Iglesias: Practicar en su vida diaria los mandamientos de Dios y poseer la fe del Señor Jesucristo.

“Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús”. Apocalipsis 14:12.

 Ministro Israel Hernández Martínez 

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