El Desaliento


DESALIENTO es una conjugación del verbo desalentar. Desalentar significa decepcionarse, desengañarse.

Algunos ejemplos son:

Esto es en la vida diaria, pero a continuación veremos a personajes bíblicos que sufieron desaliento.

Iniciemos leyendo Génesis 29:16 al 25. “Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Rachêl. Y los ojos de Lea eran tiernos, pero Rachêl era de lindo semblante y de hermoso parecer. Y Jacob amó á Rachêl, y dijo: Yo te serviré siete años por Rachêl tu hija menor. Y Labán respondió: Mejor es que te la dé á ti, que no que la dé á otro hombre: estáte conmigo. Así sirvió Jacob por Rachêl siete años: y pareciéronle como pocos días, porque la amaba. Y dijo Jacob á Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo es cumplido, para que cohabite con ella. Entonces Labán juntó á todos los varones de aquel lugar, é hizo banquete. Y sucedió que á la noche tomó á Lea su hija, y se la trajo: y él entró á ella. Y dió Labán su sierva Zilpa á su hija Lea por criada. Y venida la mañana, he aquí que era Lea: y él dijo á Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿no te he servido por Rachêl? ¿por qué, pues, me has engañado?”.

Desaliento ¡Imaginemos el desaliento de Jacob que trabajó por Rachêl siete años y recibió como esposa a Lea!

Leamos otro caso en Éxodo 32:15 al 19. “Y volvióse Moisés, y descendió del monte trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de una parte y de otra estaban escritas. Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas. Y oyendo Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo á Moisés: Alarido de pelea hay en el campo. Y él respondió: No es eco de algazara de fuertes, ni eco de alaridos de flacos: algazara de cantar oigo yo. Y aconteció, que como llegó él al campo, y vió el becerro y las danzas, enardeciósele la ira á Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y quebrólas al pie del monte”.

La semana pasada les predicaba que Moisés ayunó cuarenta días y cuarenta noches para ser digno de recibir los Diez Mandamientos, también le ordenó al pueblo que se santificara al pie del Monte Sinaí, ¡pero qué decepción sufrió al bajar y ver al pueblo corrompido y adorando a un becerro de oro!

Leamos el último caso: “¿Crees, rey Agripa, á los profetas? Yo sé que crees. Entonces Agripa dijo á Pablo: Por poco me persuades á ser Cristiano. Y Pablo dijo: ¡Pluguiese á Dios que por poco ó por mucho, no solamente tú, mas también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas prisiones!”. Hechos 26:27-29.

¿Qué encontramos aquí? ¡El desaliento del Apóstol Pablo al no lograr convertir al Rey Agripa!

¿Jacob, Moisés y Pablo permanecieron desalentados? ¡Por supuesto que no! ¿Qué hizo Jacob para tener como esposa a la mujer que amaba? Trabajó 7 años más por Rachêl. ¿Y Moisés? Ayunó nuevamente 40 días y 40 noches, subió al Monte Sinaí y regresó con otras tablas que contenían los Diez Mandamientos. ¿Se detuvo Pablo? Claro que no, fue el más grande predicador de la Iglesia de Dios llevando el evangelio a casi todo el mundo conocido.

¿Cómo logaron ellos salir del desaliento? “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer”. Juan 15:5. Reconociendo que hay alguien superior y que Él nos ayuda a salir adelante siempre.

El Apóstol Pablo engloba un gran pensamiento en pocas palabras: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:13. Así es amado hermano, usted y yo podemos salir del desaliento si contamos con la fortaleza del Cristo resucitado.

Ahora consideremos Romanos 11:2 al 4. “No ha desechado Dios á su pueblo, al cual antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura? cómo hablando con Dios contra Israel dice: Señor, á tus profetas han muerto, y tus altares han derruído; y yo he quedado solo, y procuran matarme. Mas ¿qué le dice la divina respuesta? He dejado para mí siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal”.

¡Imaginemos el desaliento de Elías, se sentía sólo, creía que él era el único en Israel que adoraba al Dios verdadero! ¡Cuántas veces no nos sentimos nosotros así! Nos desalentamos al ver que nuestra familia no nos acompaña a la iglesia, que nuestras amistades no tienen tiempo para que les prediquemos. ¿Qué nos resta? Confiar en que no estamos solos. Dios le responde a Elías que había 7 000 israelitas que al igual que él, no habían doblado sus rodillas delante de Baal. Hoy es igual, somos parte del pueblo de Dios y al reunirnos con ellos nos animan y fortalecen a seguir adelante en este mundo.

¿Ha sufrido desaliento últimamente? Depende de usted decidir cómo tratará las derrotas de la vida. Ningún hombre va por la vida sin encontrar derrotas de vez en cuando. Cuando eso le suceda a usted, ¡no desmaye!

Concluimos leyendo 1ª. de Pedro 5:7: «Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros”.

 Ministro Israel Hernández Martínez 

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