El Cristiano Vigilante


“La noche ha pasado, y ha llegado el día: echemos pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz”. Romanos 13:12.

¡ESTAMOS viviendo el umbral del espectacular regreso de Jesucristo a la Tierra! Nos encontramos en “el último tiempo” (1ª. de Juan 2:18) ¿No es esto razón suficiente para despertar del sueño, y ponernos a trabajar colocándonos la armadura de Dios?

Armadura A todo nuestro alrededor hay caos. ¡Nosotros tenemos que estar más despiertos ahora que nunca antes! Tenemos que estar preparándonos seriamente cada día para la pelea de nuestras vidas. Es una lucha no contra un enemigo extranjero o una ideología política, sino contra el espíritu del pecado.

En 1ª. de Pedro 5:8, Dios compara al diablo con un león rugiente que anda alrededor buscando a quien devorar. Cuando los leones en estado natural cazan, se concentran en los miembros más débiles de la manada.

Buscan devorar al que baja la velocidad durante la persecución o al que descuidadamente espera demasiado tiempo antes de activar la pronta ejecución de su escape. Silenciosa e invisiblemente, ellos acechan a su presa. Luego cuando se escucha el rugido aterrador, ya es demasiado tarde.

Dios dice que nosotros necesitamos estar sobrios y vigilantes para poder evitar una catástrofe espiritual. Este estado de alerta es la clave. Debemos estar espiritualmente alerta y velando; prepárese diligentemente para lo que se aproxima: el inevitable (y profetizado) caos del mundo actual. Haga el esfuerzo constante y enérgico para servir a Dios con temor y reverencia (Hebreos 12:28)

Ahora mencionaré cuatro pasos positivos que usted puede aplicar para entrar en acción y sacudirse el sueño espiritual.

  1. VELAR. En Lucas 21:36, Jesús nos insta a Velar. Debemos observar los eventos mundiales. Esto quiere decir que tenemos que apagar los programas de entretenimiento, liberando el tiempo suficiente para ver a este malvado mundo tal y cual. Dios se refiere a su gente como “hijos de luz”. Esto es porque ellos ven y entienden la verdad de Dios.
  2. ORAR. Cristo dijo velad y orad. En Mateo 6:10, Él nos ordenó orar fervientemente que “venga tu reino”. La Biblia dice que “la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho”. (Santiago 5:16) Cuando uno tiene el hábito de orar fervientemente cada día, ¡esa conexión con Dios resulta ser algo vigorizante! Debemos apartar tiempo cada día para orar eficaz y fervientemente a Dios.
  3. ESTUDIAR. Numerosos pasajes en la Biblia muestran que el estudio bíblico diario tiene un impacto poderoso en nuestras vidas. Por ese medio Dios nos da el alimento espiritual que necesitamos para sobrevivir. ¡Estudiar la Palabra de Dios tiene muchos beneficios! “No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios”. Mateo 4:4. Tómese el tiempo para estudiar diligentemente la Palabra de Dios, y luego, medite en lo que está aprendiendo.
  4. PRIORIZAR. Haga cambios en su vida para poner a Dios primero. Levántese de la cama tan pronto como suene la alarma y organice su día para que gire en torno a Dios. Muestre a Dios cada día que está dispuesto a trabajar en esto; y ponga su mente en las cosas de arriba (Colosenses 5:5) Muéstrele a Dios que toma en serio el poner su energía y celo en el estudio bíblico y la oración diarios; que está ansioso por avivar en su mente el don del Espíritu Santo (2ª. a Timoteo 1:6).

Por supuesto que nosotros no podemos vencer ningún pecado o construir ningún carácter con nuestro propio poder y fuerza. Solo el impresionante poder de Dios puede producir su carácter y naturaleza en nosotros (Génesis 1:26; Zacarías 4:6)

¡Pero dele a Dios algo con qué trabajar!

Vaya a trabajar cada día vestido con toda la armadura de Dios. Pelee la buena batalla de la fe (Efesios 6:11; 2ª. a Timoteo 4:7) Crezca en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2ª. de Pedro 3:18) Acérquese a Dios. Sométase a su autoridad. Resista al diablo activamente para que huya de usted. (Santiago 4:7-8)

Y haga todas estas cosas ¡de todo corazón! Ahora es el momento. ¡Ya es hora de ponerse alerta y servir a Dios con celo ardiente y determinación!

 Ministro Abraham Hernández 

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