MARANATHA 30 AÑOS

El Evangelio


DESPUÉS de resucitar, Nuestro Señor Jesucristo da una orden para sus seguidores: “Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el evangelio a toda criatura”. Marcos 16:15. Esto nos lleva a pensar: ¿Qué es Evangelio? Ésta palabra proviene del griego y significa “BUENAS NOTICIAS”. La Traducción en Lenguaje Actual dice: “Jesús les dijo: Vayan por todos los países del mundo y anuncien las buenas noticias a todo el mundo”.

¿Cuáles Buenas Noticias predicamos? Que Jesús vendrá otra vez, que establecerá un Reino de paz y Justicia, que los justos resucitarán y muchos serán transformados. ¡Estas sí son Buenas Noticias!

Proclamar el Evangelio es muy importante, tanto que la palabra Evangelio se encuentra 103 veces en las Sagradas Escrituras.

Evangelismo Pensemos: ¿Quién inició el evangelismo? “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”. Marcos 1:1. Jesucristo es quien inicia la labor de evangelismo en el año 26 de nuestra era. ¿Se evangelizó únicamente desde ese tiempo? Leamos Gálatas 3:8; “Y viendo antes la Escritura que Dios por la fe había de justificar a los Gentiles, evangelizó antes a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones”. Jesús también evangelizó desde su pre-existencia proclamando las Buenas Noticias.

¿Qué es lo primero que se necesita para evangelizar? Ser convertido, o sea estar bautizado. “Y aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado por Juan en el Jordán. Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre él. Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento. Y aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado por Juan en el Jordán. Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre él. Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento… Mas después que Juan fué encarcelado, Jesús vino á Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio. Y pasando junto á la mar de Galilea, vió á Simón, y á Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y luego, dejadas sus redes, le siguieron. Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes. Y luego los llamó: y dejando á su padre Zebedeo en el barco con los jornaleros, fueron en pos de él”. Marcos 1:9-11; 14 al 20. Jesús comenzó a evangelizar hasta después que fue bautizado por Juan el Bautista.

El apóstol Pablo también escribe: “¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que anuncian el evangelio de los bienes!”. Romanos 10:15. Aunque muchos evangelizan, ellos no son enviados; Jesucristo sólo comisionó a su Iglesia para que cumpliera esta labor.

¿Las mujeres pueden evangelizar? Encontramos la respuesta en la Escritura: “El Señor daba palabra: de las evangelizantes había grande ejército”. Salmo 68:11.

Evangelizar es importante para que los Gentiles conozcan el plan de salvación y entonces vendrá el fin (Mateo 24:14) No es necesario que vayamos lejos, debemos evangelizar a nuestra familia, en nuestro vecindario, a nuestros conocidos. Liberarlos del error, darles a conocer las Buenas Noticias.

Este mensaje se debe reavivar en nuestros días. “Y vi otro ángel volar por en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno para predicarlo á los que moran en la tierra, y á toda nación y tribu y lengua y pueblo, diciendo en alta voz: Temed á Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida; y adorad á aquel que ha hecho el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas”. Apocalipsis 14:6 y 7.

Esta labor nos corresponde a cada uno de los que formamos la Iglesia de Dios. Evangelizar es un trabajo personal, individual, porque cada uno de nosotros daremos razón al Señor de lo que hagamos o dejemos de hacer. “Pues bien que anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”. 1ª. a los Corintios 9:16.

¡Hagamos realidad la voluntad del Señor! “El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad”. 1ª. a Timoteo 2:4.

 Ministro Israel Hernández Martínez 

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