La Disciplina


¿COMO es la actitud de sus hijos? ¿Son sus hijos alegres y atentos? ¿O son malhumorados y tristes? ¿Honran a papá y mamá?

Los hijos son una maravillosa bendición de Dios (Salmo 128:3) De hecho, sus hijos tienen un potencial asombroso más allá de lo que probablemente usted comprenda.

Nosotros debemos trabajar con nuestros hijos de modo que cuando sean adultos Dios pueda trabajar con ellos. Ciertamente tenemos una tarea difícil, dada la naturaleza carnal de los seres humanos (Romanos 8:7)

La DisciplinaA continuación hablaré sobre la disciplina, que es una manera de desarrollar la actitud de su hijo. Primero, comprenda que la corrección, cuando se hace bien, es amor. “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece: mas el que lo ama, madruga a castigarlo”. Proverbios 13:24.

Pero la corrección merece su propio espacio porque necesitamos saber cómo administrarla para asegurarnos de que se haga con amor.

A los niños desde pequeños se les debe enseñar el significado de la palabra “NO”. En demasiados casos, esta simple palabra de dos letras no es debidamente obedecida. Usted debería tener que decir NO solamente una vez; si el niño no obedece, entonces esa es la invitación para que usted entrene adecuadamente al niño y lo corrija. Si no reaccionamos, el niño piensa que no hay que temer a la palabra NO. Esto podría resultar en consecuencias mucho más serias que si hubiéramos castigado al niño por desobedecer.

Si desde la primera vez el niño sabe que NO significa NO, puede que incluso usted lo salve de una situación donde corra peligro la vida. Si un niño se va correteando por la acera y comienza a acercarse a la calle, decirle ¡NO! pudiera ser lo único que lo salve. En esa situación, cuán agradecido estaría un padre si el pequeño hubiera sido entrenado para entender el significado de NO.

La clave es ser consistente. Si usted no lo es, fallando en hacerle saber que “no” es NO, solamente confundiría al niño y le dará oportunidad para desobedecer porque sabrá que papá o mamá probablemente no están hablando en serio. Esto también le desarrollará una actitud de resentimiento y rebelión porque el niño no tiene normas definidas que seguir. Los niños (al igual que los adultos) responden mejor ante límites definidos.

La rebelión en un niño requiere que usted lo traiga bajo su autoridad. Si usted no lo hace, no será papá el que gobierna en el hogar, sino el niño. Si un niño desobedece una regla porque resiente la autoridad, hay un serio problema con el que debemos tratar.

Todo niño retará a sus padres en algún momento. Cuando lo haga, usted debe levantarse y enfrentar el reto. De otro modo, el niño sabrá que ha ganado, los problemas seguirán y serán constantes.

No cometa el error de disciplinar físicamente por cada infracción. Nosotros siempre debemos asegurarnos de que el castigo se ajuste al delito. Sí, la Biblia apoya el castigo corporal (Proverbios 29:15), pero la razón principal por la que debemos dar unas nalgadas es por la rebelión: cuando un niño desobedece deliberadamente. En I de Samuel 15:23 leemos que la rebelión es como el pecado de hechicería. La rebelión procede de Satanás (Juan 8:44) Aquí se incluye el castigo por una actitud incorrecta, por un espíritu rebelde. Si la actitud de un niño es de ira, de hacer pucheros, de un mal humor, de falta de respeto, entonces encárguese inmediatamente.

Después que un niño es castigado por romper una regla o desobedecer a uno de los padres, ¡él debería estar muy arrepentido por lo que hizo! Si él de verdad lo está, usted pronto verá a un niño feliz. Si el niño no se arrepiente después del castigo, debemos mantener el castigo hasta que él llegue a estar arrepentido, sin importar cuánto tiempo tome. Cuando la actitud de un niño todavía es mala después de la corrección, la actitud de rebeldía de ese niño aún no se ha quebrantado. Hay resentimiento hacia la autoridad, ya sea aparente o sutil, y debe ser sacado de raíz. Si no podemos lograr que nuestros hijos nos teman como es debido rápidamente, se nos viene un largo período de dolor y sufrimiento innecesario para todos los involucrados, especialmente para el niño.

Los supuestos expertos le dirán que no debe dar nalgadas a sus hijos. Pero unas nalgadas dadas debidamente y con cuidado (combinadas con instrucción clara y mucho amor) son absolutamente vitales para criar niños como es debido.

 Ministro Israel Hernández Martínez 

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