La Oración


ESTA semana hablé con un hermano acerca de la oración. Él, que es de raíces católicas me decía que únicamente le enseñaron a rezar, o sea a repetir el Padre Nuestro.

Quizá alguno de nosotros hemos estado en servicios religiosos donde sólo se repite mecánicamente Mateo 6:9 al 13, y después se retiran sin ningún entendimiento del reino, ningún poder y ninguna gloria de Dios en su vida.

nombramiento"Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén".

El pasaje conocido como el Padre Nuestro, fue dicho por Jesús como un bosquejo de cómo debemos acercarnos a Dios y es sólo un modelo de oración.

Al analizar cuidadosamente este bosquejo de oración, vemos que lo primero que Jesús nos dice que debemos hacer al orar es honrar a Dios. ¿Cuántas veces al comenzar nuestra oración, lo primero que le pedimos a Dios es que nos dé algo? Tal vez dinero, un empleo, una casa.

Jesús dijo que deberíamos comenzar nuestra oración con una alabanza a la grandeza de Dios. Y lo que debemos hacer después, es pedir: “Venga tu reino”. Debemos desear con todo nuestro ser que Dios venga a establecer su gobierno aquí en la Tierra – y ahora, actualmente, en nuestras vidas.

¿Cuáles son las prioridades de su vida? En el Sermón del Monte, Jesús les dijo a sus discípulos que no debieran preocuparse por su apariencia física o la forma de vestir. Él les dijo que debían analizar la creación de Dios y ver el poder, el amor y la inteligencia del Creador para confiar en él.

En Mateo 6:33, Jesús les dijo a sus discípulos que no debían preocuparse por sus necesidades diarias, sino que debían buscar “primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Dios bendice a aquellos que han puesto las prioridades de él como sus propias prioridades.

Si usted no puede ver las bendiciones de Dios en su vida, debería preguntarse: ¿Tengo como prioridades en mi vida las prioridades de Dios?

Si usted quiere que se cumpla el propósito de Dios en su vida, entonces todo lo que haga debe basarse en dos principios fundamentales: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”, y “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Mateo 22:37-40. Estos dos mandamientos deben ser el fundamento de todas sus prioridades, si es que usted quiere recibir las bendiciones de Dios.

En el modelo de oración se nos dice: “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. En su relación con Dios, él sólo acepta su rendición incondicional. Esta rendición incondicional implica renunciar al control de su vida y dárselo por completo a Dios. Esto no es algo fácil.

¿Cómo podemos rendirnos incondicionalmente a Dios? Usted tiene que confiar en que al final todo será para bien. Cuando usted no tiene esa clase de confianza, el poder de Dios ni se despliega ni se manifiesta en su vida.

No siempre es algo fácil, experimentamos altibajos, pero Él estará a su lado todo el camino y nos asegura que obtendremos la victoria final.

El modelo de oración no es una fórmula mágica, en la que debemos recitar unas palabras especiales para que el poder se manifieste en nuestra vida. Es tan sólo un bosquejo que nos indica cómo podemos relacionarnos de una forma personal con nuestro Creador.

Cuando usted tenga algún problema al orar, ponga en práctica este modelo e individualice su conversación con su Creador. ¡Aprendamos a orar como Jesucristo oró!

 Ministro Israel Hernández Martínez 

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