MARANATHA 30 AÑOS

Normas para la Iglesia


TENEMOS un mandamiento que es la caridad nacida del corazón limpio y de buena conciencia y de fe no fingida; lo dice el Apóstol Pablo en su primera epístola a Timoteo 1:5. Al pensar o decir la palabra Norma es aquello establecido por la autoridad; en otras palabras las normas para la Iglesia de Dios son reglamentos otorgados por autoridades superiores para el pueblo de Dios con el fin de que las obedezcamos.

Para nosotros la alta autoridad es Dios mismo, quien transmite todo reglamento para la Iglesia como ejemplo de ello lo hizo el apóstol Pablo, pues toda organización debe tener leyes, los cuales deben tener normas que seguir y cumplir si deseamos obtener éxito como pueblo de Dios y éste lleve fruto para el reino de Dios.

En esta carta a Timoteo, vemos a Pablo estableciendo las normas divinas que deben ser enseñadas a todas las iglesias, esta enseñanza debe estar a cargo de los dirigentes de la iglesia. Las normas de la iglesia responden una importante pregunta: ¿Cómo deberían vivir los cristianos? La mayor parte de la Biblia nos dice cómo vivir: cómo relacionarnos con Dios, con nuestro prójimo y la naturaleza. La Iglesia de Dios siempre ha enseñado el valor y la necesidad de las normas bíblicas.

La Biblia La mujer cristiana debe vestir honestamente, debe ser sobria y no usar encrespamiento en el cabello, ni oro, ni perlas, ni atavíos costosos; en otras palabras no debe ser extravagante en su apariencia, ni con cabellos artificiales. No dejemos que esto suceda en la Iglesia de Dios. (1ª. a Timoteo 2:9 y 10)

Asimismo un Obispo no debe dar motivo para acusaciones, debe ministrar sin ser censurado. “Palabra fiel: Si alguno apetece obispado, buena obra desea. Conviene, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una mujer, solícito, templado, compuesto, hospedador, apto para enseñar; no amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias, sino moderado, no litigioso, ajeno de avaricia; que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad; (Porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?) No un neófito, porque inflándose no caiga en juicio del diablo. También conviene que tenga buen testimonio de los extraños”. 1ª. a Timoteo 3:1-7.

Las normas para los Diáconos deben ser iguales, deben ser tenidos en estima por la iglesia. “Los diáconos asimismo, deben ser honestos, no bilingües, no dados á mucho vino, no amadores de torpes ganancias; que tengan el misterio de la fe con limpia conciencia. Y éstos también sean antes probados; y así ministren, si fueren sin crimen. Las mujeres asimismo, honestas, no detractoras, templadas, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de una mujer, que gobiernen bien sus hijos y sus casas. Porque los que bien ministraren, ganan para sí buen grado, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús”. 1ª. a Timoteo 3:8-13.

También el Apóstol Pablo nos dice acerca del deber hacia nuestros presidentes, gobernadores u hombres de autoridad. “Amonesto pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, hacimientos de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador; el cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad”. 1ª. a Timoteo 2:1 al 4.

Acatemos las normas que Dios nos ha ordenado. “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos limpias, sin ira ni contienda”. 1ª. A Timoteo 2:8.

Todo lo que hagamos debe ser hecho para la gloria de Dios, nuestro Creador y Redentor.

 Hermano Juan Carmona Galatoire 

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