MARANATHA 31 AÑOS

Nuestra Recompensa


NOS ha tocado ser testigos de muchas profecías que se han cumplido ante nuestros ojos. Una de ellas se refiere a los tiempos en que vivimos. “Tú empero Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin: pasarán muchos, y multiplicaráse la ciencia”. Daniel 12:4.

Desde la segunda mitad del siglo XX y los 20 años que lleva este siglo XXI, la ciencia ha dado pasos agigantados.

Uno de los más grandes inventos ha sido el computador, que ha permitido un avance impensable en el conocimiento humano. De sus inicios en 1938 con la Z1 que pesaba 1000 kg y tenía unas 20 000 piezas, hasta los smartphones de nuestro tiempo que caben en nuestra mano y tienen un poder de procesamiento superior.

La computación ha logrado avances en las telecomunicaciones, en la ciencia, y en el aspecto bélico.

No vayamos más lejos, sino existieran computadoras no podríamos estar reunidos esta tarde en nuestro Culto Virtual.

La multiplicación de la ciencia ha permitido que nuestra vida sea más confortable, la mayoría de nosotros tenemos en nuestras cocinas un horno de microondas que nos facilita en mucho preparar alimentos. Ni se diga de una licuadora.

En el ámbito espiritual, ¿de qué ha servido la multiplicación de la ciencia? En el alejamiento del hombre.

Podemos acusar a la ciencia de haber coadyuvado en el desaliento e indiferencia de la iglesia de los últimos días, la Iglesia de Dios de Laodicea.

Corona de la Vida Como exponía la semana pasada, la iglesia de Laodicea cree que todo lo tiene, sin tener nada (Apocalipsis 3:14-17)

También ha experimentado el desaliento y la confusión cuando ve cómo algunos apostatan de la fe buscando su propio bienestar.

“Pero éstos maldicen las cosas que no conocen; y las cosas que naturalmente conocen, se corrompen en ellas, como bestias brutas. ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron en el error de Balaam por recompensa, y perecieron en la contradicción de Coré. Estos son manchas en vuestros convites, que banquetean juntamente, apacentándose á sí mismos sin temor alguno: nubes sin agua, las cuales son llevadas de acá para allá de los vientos: árboles marchitos como en otoño, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas de la mar, que espuman sus mismas abominaciones; estrellas erráticas, á las cuales es reservada eternalmente la oscuridad de las tinieblas”. Judas 10 al 13.

Por otro lado, la iglesia también tiene el problema de sufrir muchas enfermedades físicas graves que la ciencia no cura o tarda para curarlas (p. ejem. el cáncer) Aparecieron entonces los sanadores, los hacedores de maravillas.

Y la gente enferma va a donde le digan que sanan, Jesús habló de estos sanadores y los llamó falsos. Esos sanadores han hecho fortunas incalculables. Pero, ¿han sanado? ¡No!, el mundo sigue sumido en enfermedades.

La Iglesia de Dios tiene en este tiempo la grande tarea de cuidarse de no ser confundida. Debemos despertar a la realidad del falso cristianismo y de los falsos hermanos.

No podemos consolarnos pensando que estamos viviendo en la etapa de Laodicea y que por eso somos tibios, indiferentes y descuidados. Eso no nos ayuda a obtener nuestra recompensa.

Todos los que formamos la Iglesia de Dios estamos conscientes de una gran verdad: Cristo viene a la tierra a juzgar. “Requiero yo pues delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar á los vivos y los muertos en su manifestación y en su reino”. 2ª. a Timoteo 4:1.

En su manifestación, ¿qué pasará con aquellos que no viven en obediencia delante de Dios? “En llama de fuego, para dar el pago á los que no conocieron á Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales serán castigados de eterna perdición por la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia”. 2ª. a los Tesalonicenses 1:8 y 9. Conforme a lo escrito por el Apóstol Pablo los impíos vivos morirán al venir Jesús por el resplandor de su venida.

El profeta Malaquías describe que serán consumidos como la estopa. “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama”. Malaquías 4:1.

Y con el regreso de Jesús, los santos vivos y los santos que yacen en el sepulcro recibiremos a nuestro Señor.

“De la mano del sepulcro los redimiré, librarélos de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh sepulcro; arrepentimiento será escondido de mis ojos”. Oseas 13:14.

“He aquí, os digo un misterio: Todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados, en un momento, en un abrir de ojo, á la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupción, y nosotros seremos transformados”. 1ª. a los Corintios 15:51 y 52.

Los santos muertos resucitarán, volverán a la vida; y los santos vivos serán transformados.

He ahí nuestra recompensa. La Vida Eterna.

“Y esta es la promesa, la cual él nos prometió, la vida eterna”. 1ª. de Juan 2:25.

“A los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra é inmortalidad, la vida eterna”. Romanos 2:7.

La creencia generalizada de todos los religiosos, católicos y protestantes, es que irán al cielo, y su recompensa es disfrutar la gloria de Dios allá, en los cielos. Pero la Sagrada Escritura nunca afirma eso. Jesús vendrá del cielo y los santos permanecerán en la tierra con Él.

“Ciertamente el justo será pagado en la tierra: ¡cuánto más el impío y el pecador!”. Proverbios 11:31.

“Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre”. Zacarías 14:9.

Amados hermanos, esperamos ese momento de la gloriosa manifestación de Nuestro Señor Jesucristo para recibir nuestro galardón.

“Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”. Apocalipsis 5:10.

¡Amén!

 Ministro Israel Hernández Martínez 

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