Nuestro Adversario


EL ser que más ha contribuido al sufrimiento humano es uno de los primeros personajes que aparecen en la Biblia.

Disfrazado como una serpiente astuta, es el gran arquitecto de los engaños. Dios lo llama por lo que él es: El ADVERSARIO (Satanás), el ACUSADOR CALUMNIADOR (el diablo), que ha influenciado el mundo de muchas formas.

La Biblia se refiere a él como “el príncipe de este mundo”, “príncipe de la potestad del aire”, y el “dios de este siglo” (Juan 12:31; Efesios 2:2; 2ª. Corintios 4:4) ¿Cómo llegó a existir este ser tan malvado?

Al discutir con el patriarca Job, Dios se refiere al tiempo “cuando yo fundaba la tierra” (Job 38:4) En esa ocasión se “regocijaban todos los hijos de Dios” (versículo 7) Aquí vemos que Dios había creado a los ángeles aún antes de que hiciera la tierra.

Pero uno de esos seres angelicales se rebeló contra Dios.

Satanás Con sus engaños él convenció a la tercera parte de los ángeles, quienes a su vez se convirtieron en los adversarios de Dios (Apocalipsis 12:4) Como resultado de esto, “ni lugar fue más hallado en el cielo. Y fué lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña á todo el mundo; fué arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”. Versículos 8 y 9.

En la Biblia podemos ver el antagonismo que Satanás tiene hacia el plan de Salvación de Dios para la humanidad. Su motivación es el odio intenso, porque entiende lo que Dios tiene reservado para nosotros. Ésta, al menos, es una razón por la cual Satanás y sus ángeles caídos están tratando a cada momento de desviar a los seres humanos de la verdad de Dios. Ellos no quieren que el plan de Dios tenga éxito y tratan por todas las formas de oponerse.

Una de las herramientas más útiles de Satanás es el engaño. Apocalipsis 12:9 nos habla de “el gran dragón… el cual engaña al mundo entero”.

Víctimas de su engaño fueron Adam y Eva, quienes decidieron creer y seguir a Satanás en lugar de Dios. Su engaño masivo ha llevado a la humanidad a seguirlo a él en lugar el verdadero Dios; el sufrimiento causado por el pecado es una de sus consecuencias.

Hoy, al igual que a Adam y Eva, Dios nos ha dado la libertad de escoger. Pero en ésta época Dios no ha abierto las mentes de la mayoría de las personas para que puedan comprender esta elección.

Como el apóstol Pablo les explicó a los cristianos en Éfeso, “todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás”. Efesios 2:3.

Nuestro adversario es hoy más fuerte que nunca, ya que está presente en todo lugar. “…príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia”. Efesios 2:2.

Por esa razón es cada vez más difícil vencerlo. “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires”. Efesios 6:12.

Pero la Escritura nos da la forma de vencerlo: “Someteos pues á Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá”. Santiago 4:7.

 Ministro Israel Hernández Martínez 

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