Las obras de nuestra Fe


LEYENDO Santiago 2:18 comprendemos que el que tiene verdadera fe también tendrá obras.

“Hermanos míos, ¿qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?”. Santiago 2:14. Aquí vemos a Santiago hablando de alguien que tiene o dice tener verdadera fe, la expresión verbal de la fe de uno, es decir, si alguien dice que tiene fe no es suficiente para salvarse sino se acompaña de obras.

paisaje El apóstol Pablo dice lo mismo en Romanos 10:9 y 10. “Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud”.

Para que alguien sea salvo necesita tener la verdadera fe, la cual sale del corazón; y ésta se refiere a la Palabra de Dios. Fe que no debe ser simplemente de labios hacia afuera sino la fe de corazón.

Ésta es la fe a la que se refiere la Palabra de Dios y es la que nace del corazón.“…porque de la abundancia del corazón habla la boca”. Mateo 12:34.

La confesión de la fe es la confesión que viene del corazón que ha creído.

“Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud”. Romanos 10:10.

La boca debe seguir lo que hay en el corazón.

“En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”. Efesios 1:13.

Aquél que es sellado con el Espíritu Santo recibe una nueva naturaleza y se convierte en hijo de Dios.

La fe y las obras prueban que quien somos hijos de Dios son sellados por el Espíritu Santo y recibe una nueva naturaleza. Esta nueva naturaleza da fruto y es reconocido por sus frutos.

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución,  Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley. Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con los afectos y concupiscencias. Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu”. Gálatas 5:19-25.

Recordemos siempre en nuestra mente y corazón dar frutos del espíritu porque esto prueba que somos hijos de Dios. Hagamos la voluntad de Dios teniendo fe y haciendo las obras.

 Hermano Juan Carmona Galatoire 

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