Pasar de las palabras a los actos

Iglesia de Dios


ES frecuente oír a los hermanos decir que es necesario llevar el mensaje de Cristo a aquellos que no lo conocen; que la Iglesia debe ser un instrumento que esparza la buena nueva del amor de Dios en la sociedad en que vivimos y en el mundo en general; que Jesús vino a darnos su ejemplo, el cual debemos seguir; que Dios debe ser todo en nuestra vida; etc.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios á su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz, porque sus obras no sean redargüidas. Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios”. Juan 3:16-21.

Todos los que leemos estas palabras debemos reflexionar en lo siguiente: ¿Soy un verdadero creyente? ¿Qué he hecho para corresponder a estas hermosas palabras? La gran distancia que hay entre nuestras intenciones y la práctica, es a veces, sorprendente.

Jesús alertó sobre este hecho cuando dijo que muchos honraban a Dios con los labios, mas su corazón no correspondía a sus palabras. “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón lejos está de mí”. Mateo 15:8.

El Apóstol Santiago también dijo que la fe sin obras está muerta. “Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta”. Santiago 2:26.

Hay una necesidad en la Iglesia de mejorar su práctica y de tener objetivos de crecimiento en calidad y cantidad. Esto depende de la colaboración de cada creyente para la obra del Ministerio.

Debemos pasar de las palabras a los actos en los siguientes aspectos:

*ESPIRITUAL: La adoración y consagración a Dios comienza en nuestro interior. Si somos sinceros y nuestro deseo es dedicarnos al Señor y obtener la salvación, estaremos dando un paso gigante en el sentido de ser creyentes completos. Pregúntese a sí mismo: ¿Dios ocupa el lugar principal en mi vida? ¿Estoy dedicado al estudio de la Biblia, a la oración y a la comunión con Dios? ¿Es el sábado un día agradable en qué refuerzo mi comunión con Dios?

*FÍSICO: El cristianismo no es una filosofía, sino una forma de vida. Por ello, el creyente debe marcar su presencia como hijo de Dios, testificando y siendo un ejemplo a los que lo rodean, participando en la vida de la Iglesia estando presente siempre que le sea posible en los cultos con una puntual asistencia. Pregúntese a sí mismo: ¿Asisto asiduamente a los cultos, siendo puntual y participativo? ¿Testifico a los demás mi esperanza? ¿Soy ejemplo para los demás en mi vida?

*FINANCIERO: La Biblia establece que el creyente es responsable del financiamiento de la obra de Dios, de forma proporcional a sus ingresos. No debe ceder a la tentación de Satanás que nos llama al egoísmo y a la avaricia. No debe detener la obra de Dios ni impedir su desarrollo. Pregúntese a sí mismo: ¿He servido a Dios con mis bienes materiales? ¿He contribuido de forma regular como ordena la Palabra de Dios? ¿He comprendido que el ministerio financiero es esencial para la misión de la Iglesia, de la cual depende la salvación de otras almas?

*SOCIAL: En la sociedad, el cristiano representa a Cristo diariamente. El cristiano debe tener una vida social irreprensible, activa y productiva, contribuyendo positiva-mente en la relación entre personas de este mundo. Pregúntese a sí mismo: ¿Es mi vida familiar, religiosa, laboral y social un ejemplo para quienes me rodean? ¿He contribuido con mis acciones para disminuir los males del mundo actual?

Reflexione con sinceridad y en comunión con Dios responda estas preguntas individuales. No se escude en otras personas o en exponer por qué no lo hace.

La Iglesia de Dios cuenta con su participación activa y regular para lograr cumplir sus objetivos en esta Tierra.

Dios tiene una maravillosa misión para usted, ¡colabore activamente en la Iglesia de Dios!

 Ministerio de la Iglesia de Dios en Portugal

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