Maranatha 28 Años

¿Quién Resucitó a Jesucristo?


NINGÚN muerto se puede resucitar a sí mismo. La muerte es la ausencia total de vida y de conciencia. Sólo alguien vivo y dotado de poderes sobrenaturales puede realizar tal milagro.

El Nuevo Testamento revela claramente en muchos pasajes que fue Dios el Padre quien resucitó a Jesús de entre los muertos.

Tumba de JesúsPor ejemplo, el apóstol Pedro afirmó en su primer sermón en el Día de Pentecostés: “A éste Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos”. Hechos 2:32. No mucho después, Pedro repitió este testimonio fundamental. Le dijo a la gente: “Y matasteis al Autor de la vida, al cual Dios ha resucitado de los muertos, de lo que nosotros somos testigos”. Hechos 3:15.

Después de su milagrosa conversión, Pablo continuó proclamando este mismo testimonio: “La cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús…”. Hechos 13:33. Él continuó declarando esta verdad crucial a medida que viajaba de ciudad en ciudad.

Más tarde les dijo a los escépticos intelectuales de Atenas: “Por cuanto Dios ha establecido un día, en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquél varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”. Hechos 17:31.

Las epístolas de Pablo y de Pedro también dan testimonio del papel activo del Padre en ese gran suceso.

“Pablo, apóstol, (no de los hombres, ni por hombre, mas por Jesucristo y por Dios el Padre, que lo resucitó de los muertos)”. Gálatas 1:1.

“La cual obró en Cristo, resucitándole de los muertos, y colocándole á su diestra en los cielos”.

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos ha regenerado en esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos”. 1ª. de Pedro 1:3.

Jesús dijo: “Destruid este templo (refiriéndose a la muerte de su cuerpo), y en tres días lo levantaré (a través de la resurrección)”. Juan 2:19. Con esto Jesús no quiso decir que volvería a vivir por su propio poder, contradiciendo los otros versículos que hablan de ese suceso. En lugar de ello, se estaba refiriendo al hecho de que una vez que Dios el Padre lo volviera a la vida dentro de su tumba, él se pondría de pie en el sitio en donde había yacido muerto, levantándose de su posición horizontal para luego ascender de la tumba.

Lo que debemos ver aquí es la confianza inquebrantable de Cristo en que el Padre lo resucitaría a la vida espiritual eterna. Unos momentos antes de su muerte, Cristo exclamó: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. (Lucas 23:46), mostrando su total confianza en Dios el Padre.

De la misma forma, aquellos que se hayan arrepentido y recibido el don del Espíritu Santo pueden tener la certeza de que ellos también van a ser resucitados a la inmortalidad, de la misma forma en que Jesús lo fue.

Pablo nos dice: “Y si el Espíritu de aquél que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. Romanos 8:11.

“He aquí, os digo un misterio: Todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados. En un momento, en un abrir de ojo, a la final trompeta, porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupción, y nosotros seremos transformados”. 1ª. a los Corintios 15:51-52.

 Ministro Israel Hernández Martínez

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