Cristo, el Cordero Inmolado


DESDE el principio de nuestra existencia sabemos del uso de corderos como animales de sacrificio, lo vemos en los primeros capítulos de Génesis donde al cometer el pecado Adam y Eva y verse desnudos se hicieron delantales de hojas de higuera, per después fueron vestidos con pieles de cordero. “Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y vistiólos”. Génesis 3:21.

Abraham ofreció sacrificios, así mismo lo hicieron Isaac y Jacob. Posteriormente Dios ordenó a cada padre de familia de Israel tomar un cordero e inmolarlo el día 14 de nisán previo a la salida de Egipto.

cordero “Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de aqueste mes tómese cada uno un cordero por la familia de los padres, un cordero por familia: Mas si la familia fuere pequeña que no baste a comer el cordero, entonces tomará a su vecino inmediato a casa, y según el número de personas, cada uno conforme a su comer, echaréis la cuenta sobre el cordero. El cordero será sin defecto, macho de un año: tomaréislo de las ovejas o de las cabras”. Éxodo 12:3-5.

Tiempo después Dios estableció que se matara un cordero y fuera ofrecido como ofrenda de paz o de culpa. Todo aquello fue la sombra del sacrificio de Cristo en la carne para pagar por los pecados del hombre; los míos, los suyos, los de todos.

Desde el momento en que Adam y Eva pecaron, y heredaron la muerte se diseñó un plan en el que se propuso un Salvador que a manera de un “cordero celestial” con su sangre limpiara todo pecado.

Dios lo planeó por medio del sacrificio de su hijo amado, Dios no estaba obligado a proveer un sacrificio de su hijo amado por los pecadores, ni Cristo estaba obligado a ser ese sacrificio; sin embargo por su amor e infinita misericordia lo propuso antes de que toda la especia humana se perdiera, esto nos revela un acto de amor de Dios para que ningún hombre muriera para siempre.

Recibimos un don de gracia ofrecido y cumplido en su Unigénito, pagando nuestras culpas y muriendo como un cordero inocente. Valoremos el amor de Dios y de su Hijo en tan grande disposición no abriendo su boca, sin oponer resistencia, se entregó para darnos salvación y la oportunidad de la vida eterna.

¿Qué entendemos por inmolar? Es algo que se sacrifica en honor a la divinidad.

Veamos de qué manera Jesús fue inmolado desde la fundación del mundo: “Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata; sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación: Ya ordenado de antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postrimeros tiempos por amor de vosotros”. 1a. de Pedro 2:18 al 20.

Analicemos de acuerdo a las Sagradas Escrituras la forma en que estaba Cristo representado en la profecía.

“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado, él y afligido, no abrió su boca: como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció y no abrió su boca”. Isaías 53:6 y 7.

Juan le reconoce como el Cordero de Dios. “Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios”. Juan 1:36.

¿Por qué fue necesario que Jesús muriera sin culpa alguna? “Porque la paga del pecado es muerte: más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. Romanos 6:23. Para darnos el perdón de nuestros pecados y así poder gozar de vida eterna.

 Hermano  Juan Carmona Galatoire 


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