¡No me Toques!


PAZ a vosotros amados hermanos, espero que su fe no haya disminuido sino que crezca cada día. Esta es la sexta semana que estamos fuera de nuestro templo.

Confío en que en nuestros hogares siga resplandeciendo la luz de Cristo.

Hoy estudiamos la lección “Jephté” de la Escuela Sabática, y nuestros niños “La sabiduria de Salomón”. Para este momento ya recibieron el audio de la lección para que las comparen y tengamos las mismas respuestas.

Para el Culto de esta tarde, nuestro tema de estudio es: ”NO ME TOQUES”. Iniciemos con una lectura bíblica en Juan 20:1-8.

“Y el primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aún obscuro, al sepulcro; y vió la piedra quitada del sepulcro. Entonces corrió, y vino á Simón Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesús, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto. Y salió Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro. Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Y bajándose á mirar, vió los lienzos echados; mas no entró. Llegó luego Simón Pedro siguiéndole , y entró en el sepulcro, y vió los lienzos echados, Y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte. Y entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro, y vió, y creyó”.

Sepulcro de JesúsEl Apóstol Juan nos narra con toda precisión la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo al final del sábado; y la visita de María Magdalena al amanecer del primer día de la semana al sepulcro. Pero cuando ella llegó Jesús ya había resucitado. Así que corre a avisarles a los discípulos -quienes estaban ocultos por miedo a los judíos-.

Quienes salen corriendo al sepulcro son Pedro y Juan. Al ser más joven, Juan llega primero al sepulcro pero no entra; llega Pedro y él si entra y descubre que en verdad ¡Jesús había resucitado! Después entra Juan y él también testifica la resurrección del Maestro.

Pero, ¿qué había pasado con la mujer, quién fue la primera que presenció que Jesús había resucitado? Continuemos leyendo los versículos 11 al 17.

“Empero María estaba fuera llorando junto al sepulcro: y estando llorando, bajóse á mirar el sepulcro; Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno á la cabecera, y el otro á los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y dijéronle: Mujer, ¿por qué lloras? Díceles: Porque se han llevado á mi Señor, y no sé dónde le han puesto. Y como hubo dicho esto, volvióse atrás, y vió á Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Dícele Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, dícele: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Dícele Jesús: ¡María! Volviéndose ella, dícele : ¡Rabboni! que quiere decir, Maestro. Dícele Jesús: No me toques: porque aun no he subido á mi Padre: mas ve á mis hermanos, y diles: Subo á mi Padre y á vuestro Padre, á mi Dios y á vuestro Dios”.

¡Qué maravilloso momento cuando María Magdalena se encuentra con su Maestro! Su búsqueda por fin termina al reencontrarse con el Cristo resucitado.

¿Quién era María Magdalena? Leamos Lucas 8:1 al 3. “Y aconteció después, que él caminaba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él. Y algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios, Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus haciendas”.

Aquí encontramos que Jesús había sacado ¡siete demonios! de María Magdalena; pienso que por esto, ella quería saber si en verdad su Maestro había resucitado tal y como se los había profetizado.

¿Qué emociones se presentarían en María al estar frente a Jesús? Querría abrazarlo, besarlo… pero Jesús le dice: NO ME TOQUES.

Este suceso es importante y digno de estudio.

¿Qué expresó en realidad Jesús al decirle a María Magdalena: NO ME TOQUES?

Analicemos esa frase en otras versiones:

Jesús recién resucitado se encontraba en una condición de pureza total, no podía dejarse tocar, no podía tener contacto alguno con seres no espirituales, porque debía SUBIR o ASCENDER al Padre, y para hacerlo debía mantenerse en esa condición de extrema pureza y perfección.

Hoy nosotros, al igual que María Magdalena, Pedro y el discípulo al que me amaba Jesús, podemos testificar que Jesús resucitó y no fue detenido para subir al Padre.

Pero esa resurrección nos permite creer en que cada uno de nosotros también podremos vencer a la muerte y no quedarnos estáticos en el sepulcro.

Mas los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo y de la resurrección de los muertos, ni se casan, ni son dados en casamiento: Porque no pueden ya más morir: porque son iguales á los ángeles, y son hijos de Dios, cuando son hijos de la resurrección”. Lucas 20:35 y 36.

¡Esperemos con ansia ese glorioso momento! Y a diferencia de María Magdalena, nosotros si podremos tocar a nuestro Redentor.

“Por lo cual, os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no seremos delanteros á los que durmieron. Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes á recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. 1ª. a los Tesalonicenses 4:15-17.

Dios sea con nosotros.

“Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”. Juan 11:25.

 Ministro Israel Hernández Martínez 

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