¿Habrá paz en Israel?


¿QUÉ está pasando en Israel?

En la década de los noventas la nación judía trató de negociar paz con los palestinos. El proceso ha sido un fracaso total.

Muro de las lamentaciones La suposición básica el proceso es que la mejor manera de afianzar paz a largo plazo es retirarse. Por ejemplo, en el 2000 Israel retiró sus tropas del Líbano, que se estacionaron allí para prevenir ataques a israelitas del grupo terroristas Hezbollah. El problema es que Hezbollah no detuvo su ataque. Simplemente trasladó su ataque hasta misma frontera israelita.

Sin embargo, parece que los judíos no ven otra opción sino continuar con esta estrategia defectuosa.

El presidente estadounidense presiona a Israel para que permita la creación de un estado palestino dentro de unos años. Muchos israelitas están de acuerdo en que esa es la solución.

Algunos judíos ven donde radica el problema. “Por primera vez en 2000 años, estamos dispuestos a negar nuestros derechos históricos, tanto en lo que respecta a la promesa divina como en referirse a la tierra por el nombre de su pueblo, «La Tierra de Israel», una tierra que pertenece a los hijos de Israel, desde entonces y hasta la eternidad. De repente, somos presa de un deseo de retirada. Un deleite en retirarnos, euforia en separarnos de ella. La retirada de Eretz Yisrael (la Tierra de Israel) será una festividad. Diremos: Adiós, no hasta la vista”. - Shmuel Schnitzer.

Israel hoy está cometiendo el mismo error que hizo la antigua Israel. ¡Y a menos que se arrepientan, van a tener el mismo final trágico! El problema es que Dios ha quebrantado su voluntad, o el orgullo de su poder imponente, debido a sus pecados (Levítico 26:19) ¡Y el problema sólo irá empeorando hasta que se arrepientan!

Dios claramente le dio su tierra a los judíos, pero a los “pacificadores” no les gusta referirse a ello como un regalo de Dios, porque no tienen fe en Dios. Por tanto vemos a un “nuevo pueblo judío” mal dispuesto a luchar como lo hizo en el pasado. Ahora tienen una voluntad quebrada. El pueblo judío está buscando ahora la voluntad de la mayoría, no al gran Dios que les dio su propia tierra.

El asunto verdadero para la paz en Israel no son las tierras, ni la colonización, ni formar un Estado. Los desacuerdos básicos no se causan por asuntos materiales, sino espirituales. “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? No es de vuestras concupiscencias, las cuales combaten vuestros miembros?”. Santiago 4:1.

Ni los judíos ni los árabes conocen el camino a la paz, aunque ambos suponen conocerlo. Pero les falta algo vital en su entendimiento.

Es simplemente imposible resolver este conflicto centrándose en preocupaciones materiales. Ningún acuerdo, ningún contratiempo, ningún plan de paz será aceptable para todos. La única solución es volverse hacia Dios buscando su solución.

 Ministro Abraham Hernández 

    maranatha                                                                                             edición anterior