El diluvio de Noé y nuestro tiempo


HAY mucha gente que no cree en el diluvio de Noé. Para ellos es una fantasía o sólo una tradición popular. Sin embargo, el relato de la Biblia es digno de un estudio más profundo (Génesis capítulos 6, 7 y 8)

Créalo o no, la historia de que Dios se enoja con un mundo malvado y destruye a la humanidad en un diluvio (exceptuando a la familia de Noé), encierra una profunda lección de las actuales condiciones mundiales.

En el capítulo 24 del evangelio de Mateo, Jesucristo explicó a sus discípulos las condiciones que prevalecerían en el mundo justo antes de su Segunda Venida. En los versículos 38 y 39 Él dijo: “Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca, y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó a todos, así será también la venida del Hijo del hombre”.

Arca de Noé Jesús declaró explícitamente que las condiciones que rodearían su Segunda Venida serían similares a las que precedieron la destrucción de la humanidad en el diluvio. Así, entre más familiarizados estemos con esa historia, más clara veremos la inminencia del retorno de Cristo.

¿Cuáles fueron las condiciones prevalecientes justo antes del diluvio? ¿Qué actividades y tendencias fueron tan terribles, que Dios comprendió que necesitaba destruir todo y comenzar de nuevo? Debemos saberlo. El relato del diluvio es todo menos una fantasía; ¡es una advertencia para la humanidad!

Cuando Dios miró al hombre antes del diluvio, se sintió tan mortificado por la maldad y la destrucción que realmente lamentó su decisión de haber creado a los humanos (Génesis 6:1-6) Cristo nos informa en Mateo 24 lo que tanto enojó a Dios: La gente estaba “comiendo y bebiendo” (versículo 38)

Eso suena bastante inocente, especialmente debido a que Dios creó a los hombres con la necesidad de ingerir alimentos (Génesis 1:29 y 30) ¿Por qué estaba Dios tan enojado? Bueno, Él estaba molesto por el difundido abuso de la comida y el alcohol. Cuando Dios examinó al planeta, vio a la humanidad obsesionada con el alcohol, la promiscuidad, la perversión sexual y la violencia.

No obstante, a Dios también lo entristeció que la gente estuviera “casándose y dándose en casamiento” (versículo 38) Y ahora, ¿por qué Dios estaría disgustado con esto, ya que Él creó el matrimonio (Génesis 1:28)? La razón es que los humanos estaban abusando del matrimonio como Dios lo había establecido. Esto es obvio si usted estudia los primeros seis versículos de Génesis 6. En el tiempo de Noé, los hijos de Dios tomaron a las hijas de los hombres como esposas, corrompiendo el matrimonio, y encontrando Dios sólo a Noé como un varón perfecto.

¿Esta misma situación está pasando en nuestros días? ¡Claro que sí! Los jóvenes de nuestra Iglesia están buscando compañeros en el mundo; algunos se casan ya no siendo vírgenes; otros hacen baile y ofrecen alcohol en sus banquetes.

¿Usted observa este fenómeno? Recuerde el diluvio de Noé y la profecía de Cristo enMateo 24. Jesús advirtió que su Segunda Venida vendrá sobre el hombre repentina y sorpresivamente, así como el diluvio vino sobre la gente en el tiempo de Noé. ¡Pero usted no tiene que ser tomado por sorpresa, como le sucedió a tantos cuando la lluvia comenzó a descender en el tiempo de Noé!

Quizá la lección más hermosa incluida en la historia del diluvio es que Dios siempre envía advertencia previa, y luego provee un escape para aquellos que le aman y obedecen sus Leyes.

Actualmente un diluvio se acerca, pero ya no de lluvia sino de fuego, y Dios está proveyendo un “arca” para quienes presten atención a su advertencia. En las Escrituras Él promete suplir un medio para escapar de estos eventos aterradores si estamos luchando por obedecer sus Leyes y seguir su dirección.

Mientras tanto, la tensión y la violencia solo empeorarán hasta que Dios intervenga y envíe a su Hijo a la Tierra para establecer su Reino.

¿Cómo hará esto? Removiendo la naturaleza humana y reemplazándola con la naturaleza de Dios, impartida por el poder del Espíritu Santo. ¡Él creará un mundo donde la gente prosperará y vivirá en paz!

Ese tiempo está casi aquí. Hasta que éste llegue, recuerde la lección del diluvio de Noé: ¡Prepárese para el glorioso retorno de Jesucristo!

 Ministro Israel Hernández Martínez 

    maranatha                                                                                             edición anterior