El Dedo de Dios

primera parte


IMPULSADO por el deseo de comunicar a mis hermanos mi opinión de lo que es el DEDO DE DIOS, escribo las siguientes líneas esperando, que el lector haga juicio y comprenda el significado de estas cuatro palabras, que se encuentran en varios pasajes de las Sagradas Escrituras. Dedos de Dios

En el Éxodo 31:18 leemos: “Y dio a Moisés, como acabó de hablar con él, en el monte de Sinaí dos tablas del testimonio, tablas escritas con el DEDO DE DIOS”.

Surge la pregunta: ¿Dios es un Ser personal como uno de nosotros que tenga manos y dedos? La respuesta nos la da la misma Escritura, enseñándonos cuál es el DEDO DE DIOS. La Biblia por lo general, emplea un lenguaje tropológico otras veces emblemáticos y hasta paradójico, por lo que hay que entrar en consideraciones y reflexiones al estudiarla.

Debemos por tanto, fijarnos y pensar en qué sentido habla la Escritura, para entender cuáles son las manos de Dios y sus dedos, en su sentido espiritual y esotérico.

Todo hombre normalmente tiene en sus manos diez dedos, los que Dios colocó sabiamente, para desempeñar distintas labores. Fijándonos bien, no todos los dedos tienen la misma actividad, pues parece que los que más trabajan tienen más actividad, son: el pulgar, el índice y el de en medio llamado también corazón, que se encuentra en nuestra mano derecha. Estos tres dedos son los que más usamos; vemos al mismo que hizo al hombre, con tres dedos allegó el polvo para formarlo. “¿Quién midió las aguas con su puño, y aderezó los cielos con su palmo, y con tres dedos allegó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza, y con peso los collados?”. Isaías 40:12.

De estos tres dedos, el más interesante para el tema que nos ocupa es el DEDO ÍNDICE por tener este, características muy especiales como las que a continuación presento: Sirve para señalar el camino, las distancias que dejamos atrás así como las que nos falta por correr; para señalar las cosas agradables y desagradables, las acciones justas e injustas. Es como el índice de fuego como el culpado de pecado es señalado por su víctima y es este dedo, el que señala la Ley, la transgresión de ella y la condena. El dedo índice interviene para firmar diversos documentos porque se contraen compromisos, obligaciones, derechos y sanciones y para señalar la meta final del negocio.

Dios tiene su dedo, con el firma y confirma todas las cosas y todo lo que hace con su dedo, es Eterno como Él es Eterno. Dios con su dedo nos está mostrando el camino por el que debemos ir, camino que es recto. (Oseas 14:9); pero el que desecha la indicación del DEDO DE DIOS tomando senderos torcidos, es como si quitara el índice de Dios tomando en poco la bondad de Dios y negando la eficacia de piedad (2ª. a Timoteo 3:5)

La Ley (Éxodo 31:18) eficacia de la piedad, fue escrita con el dedo de Dios y no puede ser quebrantada porque sería lo mismo si quitáramos el índice del mismo, pero tenemos una promesa de parte de Jehová, en el libro del profeta Jeremías capítulo 31 que haría un nuevo pacto. Explicando en qué consistiría este nuevo pacto, en el versículo 33 del mismo capítulo nos lo explica: “… Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones…”. ¿Con qué las escribiría? Con el mismo medio que había escrito el antiguo: “Te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito…” Éxodo 24:12.

 Diácono Aurelio Rodríguez 

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