El espíritu santo


EN este tiempo que estamos viviendo, donde hay desesperanza e incertidumbre, la humanidad necesita el poder espiritual de nuestro Dios; la fuerza que él nos ofrece para guiar nuestras vidas, resolver nuestros problemas y conducirnos a la paz verdadera.

Pero, ¿qué es exactamente el espíritu santo?

Primero, no es algo con lo que nacemos. Solamente puede ser adquirido como un don de Dios, después de que uno cree la verdad que se encuentra en la Biblia, se arrepiente de sus pecados y es bautizado para el perdón de los pecados. "Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos ; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y fueron añadidas á ellos aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones. Y toda persona tenía temor: y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Y todos los que creían estaban juntos ; y tenían todas las cosas comunes".Hechos 2:38-44.

En segundo lugar, y contrariamente a la tradición popular, la Biblia revela que el espíritu santo no es la tercera persona de la Trinidad (De hecho, la palabra trinidad nunca se menciona en la Biblia)

El espíritu santo En realidad, la Biblia muestra que el espíritu santo es la naturaleza y la esencia de Dios el Padre y de su Hijo Jesucristo

En efecto, “Dios es espíritu” y es, además, la fuente del espíritu santo (Juan 4:24) “El espíritu”, “el espíritu de Dios” y “el espíritu de Cristo” se usan como sinónimos en Romanos 8:9.

En la Biblia, el espíritu de Dios es comparado con el agua (con la que uno se bautiza), con ríos (que fluyen), con aceite (que es vertido), con una nube (que llenó el templo) y con fuego (que uno puede apagar o avivar) Estas comparaciones no tendrían sentido si el espíritu santo fuese una persona.

El espíritu de Dios emana de Él y se irradia a todas partes, lo cual explica la omnipresencia de Dios; es decir, cómo Él puede estar presente en todas partes en todo momento. Como David escribió: “¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿y adónde huiré de tu presencia? “. Salmo 139:7.

Dios usa su espíritu como poder creador. Cuando “creó Dios los cielos y la tierra”, usó el poder del “espíritu de Dios”. (Génesis 1:1-2)

Después de alabar la creación divina, el salmista escribió: “Envías tu espíritu, críanse: y renuevas la haz de la tierra”. Salmos 104:30.

Desde que terminó la creación, Dios ha utilizado su espíritu para sustentar y mantener el Universo. Toda la creación funciona perfectamente de acuerdo con las leyes de la naturaleza, las cuales Dios puso y mantiene en acción.

Dios no sólo imparte conocimiento mediante su espíritu, sino que además éste le permite estar consciente de todas las cosas. “Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos… Pues aun no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda”. Salmos 139:2, 4. Esto significa que por medio de su espíritu, Dios es omnisciente, es decir, que posee un conocimiento absoluto.

Y Dios es Omnipotente: ¡dueño de un poder universal e ilimitado! Es el Dios Todopoderoso. Por lo tanto, “todas las cosas son posibles para Dios”. Marcos 10:27, ya sea para dividir el Mar Rojo, transformar agua en vino, sanar a los enfermos o resucitar a los muertos. Con cada milagro, Dios está usando el infinito poder de su espíritu.

Tener el espíritu de Dios morando en uno es la esencia de lo que define a un verdadero cristiano, a un hijo de Dios. Pablo escribió: “Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros…” Romanos 8:9. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios”. Versículo 14.

¡La vida de uno puede ser transformada espiritualmente como resultado de seguir la guía del espíritu santo y de confiar en su poder!

Y es también el espíritu santo el que faculta a la iglesia para llevar a cabo la obra de Cristo en la tierra, preparando así el camino para su retorno (Lucas 24:46-49; Hechos 1:8)

Cada uno de nosotros fue creado para ser “templo del Espíritu Santo” (1 Corintios 6:19; 2 Corintios 6:16) Por esto es que el Apóstol Pablo pudo decir: “Vive Cristo en mí” y “nosotros tenemos la mente de Cristo” (Gálatas 2:20; 1 Corintios 2:16) Y cuando Cristo vive en uno, lo cambia. ¡Deje que el espíritu de Dios viva en usted!

 Ministro Israel Hernández Martínez 

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