La permanencia de Israel

segunda parte


ESTOS territorios son el punto principal sobre el cual depende la seguridad del estado judío. Esta región es crítica para la estabilidad no solo de Jerusalén y los otros pueblos y ciudades en esas colinas, sino también para las ciudades de las planicies costeras donde se encuentra el 80 por ciento de la población de Israel.

Para aquellos que entienden la importancia de Judea y de Samaria para la existencia de Israel como un territorio independiente y seguro, la simple idea de ceder ese territorio a los palestinos (un pueblo incapaz de forjar la paz entre sí mismos, ni se diga con su archienemigo) a cambio de paz, es ilógico. ¡Sería un acto de autodestrucción!

Sin embargo, esa es la premisa básica de la solución de dos estados (un plan bosquejado en la cumbre de Oslo de 1993)

El cual se ha vuelto el punto central de la mayoría de la comunidad internacional, incluyendo a Gran Bretaña, la Unión Europea, la Autoridad Palestina, e incluso la Liga Árabe.

Los palestinos, con el apoyo de sus amigos musulmanes, de la prensa anti israelí y el resto del mundo, se volverán más envalentonados.

Y mientras la crueldad aumenta, y la posibilidad de un conflicto, la esperanza de una solución viable para el conflicto israelí-palestino disminuirá, al menos a la vista de la mayoría de los observadores de esta situación.

Sin embargo, los estudiantes de las profecías de la Biblia observan estos eventos y se llenan de esperanza porque saben que Dios tiene una solución completa y totalmente viable para el conflicto en Israel.

Esa solución es que, ¡Dios hará de Jerusalem su ciudad!

Es verdad. La Biblia está llena de profecías acerca del futuro pacífico y lleno de esperanza que le espera muy pronto a Jerusalén.

¿Por qué Jerusalén? Porque, como el profeta Zacarías nos aseguró, Dios “ha escogido a Jerusalén” (Zacarías 3:2)

Léalo por sí mismo en Apocalipsis 21: Jerusalén va a ser la ciudad capital del eterno Reino de Dios, del cual todos los hombres (judíos, palestinos, africanos, americanos, todos) tendrán la oportunidad de ser partícipes.

Note también en Isaías 2:3: “Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, á la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehová”.

¡Imagine eso! Ya no habrá más peleas. No habrá más discusiones sobre territorios, No habrá más bomba-suicidas. Solamente Dios, su ley, su Reino y su pueblo.

¡Esa sí que es una solución viable!

Por esto hoy, que el Señor nos ha permitido vivir en este tiempo y ver cumplidas varias profecías y otras que se irán cumpliendo concerniente al pueblo de Dios es nuestra responsabilidad seguir orando por este pueblo para que Dios les siga ayudando, cuidando y derramando sus bendiciones porque todo lo que les espera no es nada fácil.

 Ministro Abraham Hernández 

    maranatha                                                                                             edición anterior