¿Por qué no podemos tomar las decisiones correctas?


EN la Biblia se nos dice que, sin las instrucciones de Dios, los seres humanos no pueden tomar decisiones que den los resultados deseados de felicidad y realización.

El profeta Jeremías lo expresó así: “Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos”. Jeremías 10:23. Nosotros los humanos simplemente no sabemos cómo tomar decisiones que nos traigan la realización y felicidad verdaderas.

En Proverbios 14:12 leemos que “Hay camino que al hombre parece derecho; empero su fin son caminos de muerte”. Lo que para la mente humana puede parecer correcto y apropiado en determinadas circunstancias, bien puede terminar en sufrimiento y quizá hasta en muerte.

Cuestionario Todos, en cierta medida, hemos experimentado esto; quizá en nuestra vida social, en nuestro matrimonio, en el trabajo.

Hemos tomado decisiones que pensamos darían buenos resultados, sólo para sufrir lo contrario debido a la falta de algunos aspectos importantes de entendimiento.

Esta ha sido la realidad a lo largo de la historia del hombre. En casos extremos, algunos han recurrido a la guerra, la esclavitud, la dominación y hasta el genocidio con el fin de beneficiarse a sí mismos a expensas de otros.

Los resultados han sido un sufrimiento inconcebible. Desde luego, no pocas veces incluso los “ganadores” tienen que pagar un precio por estas decisiones equivocadas.

En Romanos 3:10 al 18 se nos describe a la humanidad de esta manera: “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, No hay quien busque á Dios; todos se apartaron, á una fueron hechos inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno: Sepulcro abierto es su garganta; Con sus lenguas tratan engañosamente; Veneno de áspides está debajo de sus labios; cuya boca está llena de maledicencia y de amargura; sus pies son ligeros á derramar sangre; quebrantamiento y desventura hay en sus caminos; y camino de paz no conocieron: No hay temor de Dios delante de sus ojos”.

Esto resume la causa de las dificultades humanas y el sufrimiento, tanto en el aspecto personal como en el global.

La Biblia claramente nos señala que nosotros no sabemos dónde buscar la raíz del problema ni la solución verdadera. El mal está dentro de la mente y el espíritu humanos. Nuestra forma natural de hacer las cosas va en contra de los caminos de Dios. Y él mismo, por medio de uno de sus profetas, nos dice por qué: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Isaías 58:9.

Mientras no estemos dispuestos a aprender una nueva forma de pensar –la manera en que Dios piensa- continuaremos repitiendo los mismos errores. En Romanos 8:7 se nos dice que “la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede”.

La naturaleza humana es imperfecta. En muchas ocasiones, algo que nos parece natural y correcto no lo es. Por tanto, generación tras generación los seres humanos cosechan los amargos frutos de sus dañinas decisiones.

 Ministro Abraham Hernández 

    maranatha                                                                                             edición anterior