Iglesia de Dios Tampico


LA Biblia nos enseña la historia del pueblo de Israel y cómo Dios eligió a Abraham para que él fuera el padre de muchedumbre; sin embargo se rebeló en contra de Dios siguiendo a dioses ajenos, simplemente lo olvidaron y se apartaron del camino y de tal forma tuvo que castigarlos años en el desierto y siendo cautivos por naciones ajenas.

Biblia nos enseña la historia del pueblo de Israel y cómo Dios eligió a Abraham para que él fuera el padre de muchedumbre; sin embargo se rebeló en contra de Dios siguiendo a dioses ajenos, simplemente lo olvidaron y se apartaron del camino y de tal forma tuvo que castigarlos años en el desierto y siendo cautivos por naciones ajenas.

Si elegimos seguir a Cristo con convicción plena, nuestro mismo testimonio es una parte importante para que el mundo sepa que realmente somos hijos de Dios, pues somos parte de ese pueblo santo.

Debemos de dar a conocer que Cristo mora en nuestros corazones y que ha cambiado nuestras vidas y seguir luchando por nuestra vida eterna. Dios nos mandó desde el principio a estar alejados del pecado. “Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.1ª. de Pedro 1:16.

No puede existir comunión entre lo santo y lo profano, son palabras distintas que remarcan bien lo apartado y la concupiscencia. Debemos actuar como hombres espirituales, no como el hombre animal que sólo se deja guiar por su instinto y no percibe las cosas de Dios.

Dios quiere una vida íntegra delante de Él, en santidad; hoy nos ha adoptado como sus hijos y da todo para nosotros pero nos pide fidelidad, integridad y amor.

La lucha contra el mundo de pecado es difícil y más para nosotros viviendo en un mundo de tentaciones. Dios nos ha mandado luchar y tener el cuidado de no caer. Recordemos las palabras de Jesús: “Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33.

Nosotros podemos vencer y esa victoria deberá ser cada día, en cada oportunidad donde el pecado se presente. “Porque tú eres pueblo santo a Jehová tu Dios: Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, mas que todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra”. Deuteronomio 7:6.

Juan el Teólogo, escribe en el Apocalipsis capitulo 3:11 al 13. “He aquí, yo vengo presto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalem, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias”.

Aquí nos describe esa corona incorruptible la cual nos dará nuestro Salvador si perseveramos y no desmayamos, entonces nuestros nombres serán hallados en el libro de la vida; un acontecimiento tan hermoso.

Esta promesa sólo es para los que vencieron y murieron en el nombre del Salvador.

Les deseo paz en el Señor Jesús.

 Hermano Jorge Iván Villegas Vargas 

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