Desierto


TENEMOS que valorar los milagros de Dios para con su pueblo e Iglesia. Recordemos cuando su pueblo anduvo 40 años en el desierto, Dios realizó muchos milagros no solamente en Egipto donde estaba su pueblo cautivo, al liberarlo; sino que aún en el trayecto en el desierto, con el fin de hacerle entender a su pueblo que estando con Dios no le podría faltar nada; sin embargo, el pueblo de Israel no valoró los grandes milagros que Dios hizo.

El pueblo de Israel al iniciar su caminata en el desierto encuentra el primer problema con la escasez de agua dulce y al llegar al desierto de Mara, allí encontraron aguas pero estas eran amargas. Allí Dios hizo su primer milagro convirtiendo las aguas amargas en agua dulce, demostrando con esto que no estaban solos, sino que Dios estaba con ellos.

Posteriormente sucede el mismo problema al llegar al desierto de Zin; la falta de agua.

El pueblo se rebela contra Dios y Moisés clama a Dios y nuevamente el Eterno hace su gran milagro para convencer a su pueblo de que estaba con ellos. Le ordenó a Moisés que hiriera la peña para que brotara agua y así brotó el agua de la peña y el pueblo de Israel pudo saciar su sed.

Otro inminente milagro fue cuando el pueblo tuvo hambre de pan y carne, porque todavía tenían el recuerdo de su vivencia en Egipto y también se pusieron en contra de Moisés, reclamándole comida, olvidándose de los milagros que Dios había hecho y estaba haciendo por ellos.

"Y partiendo de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, á los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto. Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; Y decíanles los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos á las ollas de las carnes, cuando comíamos pan en hartura; pues nos habéis sacado á este desierto, para matar de hambre á toda esta multitud”. Éxodo 16:1-3.

“Y aconteció que el pueblo se quejó á oídos de Jehová: y oyólo Jehová, y enardecióse su furor, y encendióse en ellos fuego de Jehová y consumió el un cabo del campo. Entonces el pueblo dió voces á Moisés, y Moisés oró á Jehová, y soterróse el fuego. Y llamó á aquel lugar Taberah; porque el fuego de Jehová se encendió en ellos. Y el vulgo que había en medio tuvo un vivo deseo, y volvieron, y aun lloraron los hijos de Israel, y dijeron: ¡Quién nos diera á comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los cohombros, y de los melones, y de los puerros, y de las cebollas, y de los ajos”. Números 11:1-5.

Hoy nos toca analizar y valorar esos milagros de Dios: Entender que si tenemos FE, podemos gozar de bendiciones.

Dios hizo esos milagros para que el hombre sepa que hay un Dios Todopoderoso. A nosotros a diario nos da la luz solar, los alimentos y muchas otras bendiciones más, por esto mismo debemos honrar a nuestro Dios, en debemos confiar.

Él es el único a quién debemos adorar y entregar nuestra vida ya que todo pertenece a Él.

Sí hermanos, porque si analizamos nuestro tiempo, estamos igual que el pueblo de Israel: quejándonos por cosas como lo hicieron ellos, nos quejamos por la comida y el agua, por el trabajo, por los bienes, etc.

Dios hizo muchos milagros en el desierto, pero a pesar de ello, el pueblo no entendió. Hoy nosotros estamos como el pueblo de Israel, somos incrédulos ante el poder de Dios.

¿Qué consecuencia les trajo no obedecer y qué originó ese error? “Y Jehová dijo á Moisés y á Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme en ojos de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado”. Números 20:12.

No entrar a la tierra prometida, por eso mismo hermanos nosotros debemos obedecer a Dios para poder obtener nuestra Vida Eterna.

Paz a Vosotros.

 Hermano Juan Carmona Galatoire


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