Mundo, mira y oye


A causa de semejante título podría pensar que vamos a tratar de endemoniados, de brujas, de ocultismo, o de gente que según mucha y manifiesta maldad son poseídos del demonio. Nada más equivocado, pues por lo que vamos a exponer quedará claro que el diablo no sólo se adueña de los que han sido los peores criminales o de los que deliberadamente han pactado con él.

Es una cosa bien sabida que todas las iglesias que predican o pretenden predicar el evangelio, aseveran ser de Dios o de Cristo. Sin embargo, en las Sagradas Escrituras se habla con meridiana claridad de dos pueblos diferentes, uno el de Dios (Mateo 13:38) “Los Hijos del Reino” o “Hijos de Dios” (1ª. de Juan 3:10), y el otro “Los Hijos del Malo” o “Hijos del Diablo”.

Gente Pero lo difícil de esta cuestión está en encontrar en forma declarada o confesa a los hijos del diablo, pues nadie admite esto en lo particular y mucho menos se encuentra alguna iglesia que reconozca, ni siquiera ser la iglesia del anticristo.

Pero, ¿por qué hablamos de iglesias al tratar de identificar a los poseídos del diablo?

Porque nos ha causado asombro, no el saberlo, porque esto lo hemos sabido y creido desde que conocimos el Evangelio, sino el reconocimiento o admisión de un prominente escritor católico, Giovani Papini, que en su libro intitulado “El Diablo” empieza sin ambages, y sí con afirmaciones realistas y sinceras, asegurándonos que todos los hombres, especialmente los católicos son propiedad privada del diablo, para probar lo cual le concedemos en este punto la palabra: “Todo católico, sujeto a la iglesia docente debe creer que los hombres son prisioneros y esclavos del Diablo y que la Tierra es el reino de Satanás”. Aquí el escritor por su pecho juzga al ajeno, debilidad muy humana que le hace tomar la parte para el todo.

Pero sigamos con sus propias palabras: “Dura es la palabra, pero no hay escape posible: quien no crea firmemente ser súbdito y siervo del demonio no puede llamarse católico”. ¡Sí, usted ha leído bien! Aquí Papini enseña que para ser verdaderamente católico, es preciso reconocerse siervo del Diablo. Consecuencia: O se pertenece al diablo, o no se es Católico.

Ahora nos preguntamos: ¿Cuántos Católicos estarán dispuestos a reconocer esa verdad? Reconocida y enseñada por uno de sus doctos correligionarios, que aquí de nuevo toma la catedra para decirnos: “Porque esta nuestra condición de prisioneros y esclavos del Diablo no ha sido abolida por la redención”.

Note usted en estas palabras del escritor, que para todos los católicos incluso él mismo, el Divino Sacrificio de Cristo ha sido en vano. Esta es la trágica consecuencia de una religión carente de autenticidad cristiana.

Pero oigámoslo de nuevo: “Antes de la venida de Cristo todos los hombres eran, necesariamente, prisioneros y esclavos del Demonio”. Es necesario que aquí entendamos que este hombre habla en términos generales, pues sería increíble que la gran pléyade de hijos de Dios que vivieron antes de Cristo, hayan sido también hijos del Diablo, pues la última criatura santa de aquellas fue la bienaventurada María, misma que si también fue hija del Diablo –según este hombre-, nos llevaría a la blasfemia de creer que de una hija del Diablo nació el Hijo de Dios.

Hasta estos enormes abismos de profundidad herética, arrojan los pobres católicos a las almas, cuando les tratan de explicar su “Teología”. Sin embargo, hemos de reconocer que en las siguientes palabras, Giovani habla más de cátedra que el Papa al denunciar una de las causas de la posesión satánica, oídlo: “Después de la venida del hombre Dios fueron redimidos, rescatados, liberados, únicamente aquellos que se unieron íntimamente a Cristo, los que se hicieron por la fe y las obras un todo con él. Pero los cristianos son aún, sobre la tierra, una minoría y entre los mismos que se dicen cristianos. ¿Cuántos son, en realidad, los que son cristianos de nombre solamente o por cualquier otro acto extremo? Todo cristiano, gracias al agua del bautismo, declara que “renuncia a Satanás y a sus pompas” y es virtualmente lavado de la mancha del pecado original. Pero la mayor parte de los bautizados, llegados a la edad adulta, no mantienen la fe en la promesa hecha en su nombre por el padrino en el bautizo y cede de una manera o de otra a las lisonjas y tentaciones de Satanás”.

Aquí queda claro que Papini entiende por cristianos a los Católicos, sólo que de paso también demuestra la inutilidad del bautismo en los niños, ya que éste se aplica antes que se hagan esclavos del Diablo, o sea, en plena inocencia infantil, cuando el niño según Cristo es el dueño del Reino de Dios (Marcos 10:14)

Vea la situación de este trágico mundo y ESCUCHE la invitación. Comience a volver sus ojos hacia “la senda antigua”, la religión de Jesucristo.

La Iglesia de Dios abre sus brazos para usted. ¡Venga hoy mismo!

“Y el Dios de paz quebrantará presto á Satanás debajo de vuestros pies. La gracia del Señor nuestro Jesucristo sea con vosotros”. Romanos 16:20.

 Artículo publicado en El Abogado de la Biblia de Enero de 1966 

    maranatha                                                                                             edición anterior