Tiempos de Pandemia


ESTE además de ser un tema, es una reflexión hermanos; ya que en todo este tiempo que hemos estado viviendo con la pandemia nuestro comportamiento hacia las cosas de Dios no ha cambiado en lo absoluto seguimos siendo los mismos de antes, y durante la pandemia continuamos llegando tarde al culto y eso que ahora son más pocas horas.

Cuando tengo oportunidad y asisto los miércoles al pre-estudio de Escuela Sabática son los mismos hermanos de siempre quienes asisten, hasta sobran dedos para enumerarlos. Recuerdo que cuando estuvo cerrado el templo había hermanos que preguntaban que cuándo se iba a abrir….pero tristemente una vez que se abrió nunca más se aparecieron; esto nos deja ver que pase lo que pase en el mundo y que las señales sean más notorias sobre la profecía no hacemos nada por remediarlo pues somos parte de ese cumplimiento al ser la Iglesia de Laodicea.

pandemia “Yo conozco tus obras que ni eres frio ni caliente ¡Ojala fueses frio frío o caliente! Mas porque eres tibio y no frio ni caliente, te vomitaré de mi boca”. Apocalipsis 7:15-16. Duras palabras nos dice la Biblia pero si lo analizamos así somos realmente: indiferentes, vamos cuando queremos, de repente hay ese entusiasmo, en otras veces se apaga y ya no queremos saber nada, cuando debería ser lo contrario pues observamos a nuestro alrededor miles de decesos entre hermanos de la Iglesia y conocidos y ya lo vemos como algo común, cuando nuestra preocupación debe ser estar más cerca de Dios.

Considero que lo único en lo que si hemos cambiado es en los hábitos de higiene, nos hemos vuelto más limpios, nos lavamos las manos antes de comer, cuando regresamos a casa, incluso nos aseamos muchas veces y ya nuestra piel se ha acostumbrado al gel antibacterial cuando al principio nos resecaba y nos ardían los dedos… así también en cada uno de nosotros debe de ir cambiándonos esta situación en nuestra mente y corazón, reflexionar y desear con más ganas el ser limpio pero de manera espiritual como dice el coro del himno #244: “¡Ven señor Jesús! Límpianos más. Todos queremos, tu fiel ejemplo imitar”.

Por otro lado, hay muchos hermanos que se resisten a usar el cubrebocas porque confían en que Dios los protegerá y no les pasará nada. Estamos de acuerdo que encomendarnos a Dios es lo principal y cuidar el cuerpo nuestra responsabilidad así que tanto las medidas sanitarias y el aspecto espiritual van de la mano: “Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza” 1ª. Timoteo 4:12 Este pasaje se podría aplicar y comprenderse que debemos mostrar fe y limpieza, porque si hacemos esto daremos un buen ejemplo y al momento de yo protegerme estoy cuidando también a mi hermano, a mi prójimo y estoy cumpliendo en caridad como se menciona aquí.

Ya llevamos casi 2 años con esta pandemia pero no hay que desesperar todo esto pasará, todo tiene su tiempo como dice la Escritura en el libro de Eclesiastés 3:5 en su última parte: “Tiempo de alejarse de abrazar”; tal vez lo podemos aplicar a esta actualidad y hay que comprender que no debemos ofendernos si no hay saludo de paz o abrazos, debemos entender que es también un acto de amor pues estoy cuidando a mis hermanos de ser contagiados.

El proceso de vacunación ha estado avanzando en nuestro país a pesar del mal pronóstico que se tenía del sistema de gobierno actual, lo que nos demuestra la misericordia de Dios que aún tiene por la humanidad y que permite que la ciencia se siga multiplicando: “Tú empero Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin: pasarán muchos, y multiplicaráse la ciencia” Daniel 12:4.

Cuando nos corresponda hay que aprovechar la oportunidad de ser vacunados y de esta forma contar con una protección extra la cual puede salvar nuestra vida.

Además no debemos olvidar que estamos sujetos a los gobiernos terrenales así como al Consistorio de Ancianos y que todos los decretos que emitan para nuestro bienestar deben ser respetados.

“Empero hágase todo decentemente y con orden”. 1ª a los Corintios 14:40.

 Hermana Ma. Silvia Gutiérrez de Hernández 

    maranatha                                                                                             edición anterior