El amor de Dios


EL diccionario nos da la siguiente definición de AMOR.- Sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno. Diccionario Oxford.

Incluso en este mundo donde escasea el amor, usted a veces ve a un niño muriendo de cáncer o algo similar, y unos padres tan llenos de amor que harían cualquier cosa para poder morir en lugar de ese niño.

¡Ese es amor phileo, o fraternal! Aunque está ciertamente en la dirección de la clase de amor sobre la que Dios está hablando, donde usted ama a su hijo tanto que preferiría morir en lugar de él, porque es parte de su familia. Ese es el amor de Dios. Debemos amar a nuestro Padre y a su Hijo.

Así es como seguimos el ejemplo de Cristo. Él dio testimonio de la verdad hasta el final. Juan 18:7 lo muestra de pie ante Pilato, a punto de ser asesinado, dando testimonio de la verdad. Todos alrededor de Él vieron eso. Leemos y sabemos todo al respecto. Cristo amó a su Padre y a la humanidad hasta la muerte.

amor Permítame repetir: Dar testimonio de la verdad significa vivir según la verdad de Dios, aun cuando eso ocasione que usted sea asesinado.

Juan 3:16 enseña que nuestro Padre amó tanto al mundo que dio a su único hijo. Estamos construyendo ese tipo de amor, arriesgándolo todo físicamente porque amamos Dios.

Jesús dijo: “Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero”. Juan 5:31. ¡El no dio testimonio de sí mismo! Si damos testimonio de nosotros mismos, este no es verdadero. Nosotros estamos aquí para un propósito, y ése es dar testimonio de Dios. El amor Ágape, o amor de Dios, no es ostentoso; este da testimonio del Padre y del Hijo.

Dios es amor. Cuando decimos que estamos convirtiéndonos en hijos de Dios, significa que estamos convirtiéndonos en amor, conforme vivimos y morimos por Él.

“Porque la vida fué manifestada, y vimos, y testificamos, y os anunciamos aquella vida eterna, la cual estaba con el Padre, y nos ha aparecido”. 1ª. de Juan 1:2. Aquí escribe el Apóstol Juan que la vida eterna de Cristo se manifestó como un ser humano.

Él se humilló a sí mismo de esa forma y Él mismo permitió ser golpeado hasta tal punto que incluso no se veía como un humano (Isaías 52 y 53) ¡Así es como Él dio testimonio en favor de Dios

Nuestro deber es “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual á Dios: Sin embargo, se anonadó á sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante á los hombres; y hallado en la condición como hombre, se humilló á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Filipenses 2:5-8. ¡Dios quiere que pensemos como Él piensa! Eso tiene todo que ver con la conversión.

Necesitamos entender la magnitud de ese sacrificio del Padre y el Hijo, y enfocar nuestras mentes fuera de nosotros. Todos estamos demasiado llenos de egoísmo. Éste es un amor sacrificado.

Cristo dijo: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado, que también os améis los unos á los otros”. Juan 13:34. Ésta no es una obediencia de la letra de la ley. ¿Puede comprender usted esa profundidad increíble, amar a otros como Cristo lo ha amado a usted? Y Él quiere que nosotros amemos a Dios de la forma en que Él amó a Dios. Él llamó esto un “nuevo mandamiento” porque sólo es posible obedecerlo con el Espíritu Santo, es llevar el Espíritu Santo dentro de nosotros mismos y luego expresar el amor mismo de Dios. Esto es dar y sacrificar por Dios y los unos por los otros como hizo Cristo.

El amor de Dios es vida real y abundante incluso si estamos muriendo físicamente. Durante los años de mi ministerio he visto a unas pocas personas deteriorarse físicamente justo ante mis ojos y aun así permanecer fieles a Dios a cada paso del camino hasta el final. Si alguien está siendo fiel en circunstancias como esas, él o ella están siendo un testigo del Padre. ¡Qué belleza tan invaluable y extraordinaria es esa! Sé que veré a esas personas de nuevo, y vivirán eternamente. Cuando resuciten no recordarán esa prueba… ¡ellos tendrán vida eterna!

¿Está usted preparado para confiar en que Dios lo sane, ahora o en la resurrección? “Bien hecho, buen siervo y fiel”, dirá Él si confiamos en Él hasta el fin.

 Ministro Abraham Hernández 

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