¿Van al cielo las personas que mueren?


LA creencia del cristianismo tradicional es que la gente buena va al cielo inmediatamente después de morir. Pero las cosas no son tan sencillas porque, según esta perspectiva, el cuerpo se queda en la tumba mientras el alma se va al cielo.

La profesión de fe de Westminster, escrita en el siglo XVII, afirma en parte: “Después de morir, los cuerpos de los hombres regresan al polvo y se descomponen; pero sus almas (que nunca mueren ni duermen), siendo inmortales, regresan inmediatamente a Dios quien las dio. Las almas de los justos, hechas perfectas en santidad, son recibidas en las alturas celestiales, en donde contemplan la presencia de Dios, en luz y en gloria, esperando la redención total de sus cuerpos”.

cielo ¿Está de acuerdo este concepto con lo que dice la Biblia? ¿Acaso las Escrituras nos dicen que las personas justas van al cielo después de morir?

David, rey de Israel y autor de muchos de los salmos, a quien Dios llamó “Varón conforme a mi corazón” (Hechos 13:22), no fue al cielo después de morir.

Hablando por inspiración de Dios, el apóstol Pedro declaró: “Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murió, y fué sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta del día de hoy”. Hechos 2:29. Después añadió que “David no subió a los cielos”. (versículo 34)

David está incluido en Hebreos 11:32 entre aquellos que murieron en la fe, y en el versículo 39 es uno de aquellos de los que se dijo: “Y todos éstos, aprobados por testimonio de la fe, no recibieron la promesa”.

Jesús, hablando cerca de mil años después de la muerte de David, dijo: “Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre…”. Juan 3:13. Esto quiere decir que Abraham, Moisés, los profetas y demás hombres y mujeres justos que vivieron antes de Jesucristo, no fueron al cielo. Simplemente fueron enterrados al igual que David.

Por extraño que parezca, la idea tan generalizada de que el alma de la persona va al cielo después de la muerte, aunque es sostenida muy sinceramente por muchas personas, no se encuentra en la Biblia. Es el resultado de una interpretación errónea de las Escrituras y de la confusión acerca de lo que la Biblia enseña acerca de la resurrección de los muertos.

En general, los teólogos reconocen que la Biblia habla acerca de la resurrección, aunque no están muy seguros acerca de lo que esto significa o cuándo va a ocurrir. La idea más común es que en la resurrección, el cuerpo es resucitado para que pueda reunirse con el alma en el cielo. Pero la realidad es que el concepto de la inmortalidad del alma –el alma que existe aparte del cuerpo- tiene sus orígenes en la filosofía griega, no en los escritos de la Biblia.

Podemos hacernos esta pregunta: Su fuera cierto que en la resurrección el cuerpo es levantado para reunirse con el alma en el cielo, ¿qué caso tendría que hubiera resurrección? ¿Para qué guardar el cuerpo en la tumba? Si al morir el justo asciende inmediatamente al cielo, ¿por qué Dios no envía todo el ser –cuerpo y alma- simultáneamente, en lugar de mantener el cuerpo y el ama separados durante muchos siglos? Si las almas se van al cielo inmediatamente después de la muerte, ¿qué necesidad habría de volver los cuerpos a la vida?

El hecho ineludible es que, según la creencia popular acerca del cielo y el alma, no hay ningún motivo lógico para la resurrección. La recompensa de los justos es la resurrección aquí en la Tierra, no ir al cielo ni en su muerte ni en un futuro.

 Ministro Abraham Hernández 

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