Vasos de barro


EL barro es una mezcla de arcilla y agua, es un material frágil que al ser horneado y procesado se hace resistente.

Nuestro Dios nos considera vasos de barro. Moldeables en sus manos (Isaías 64:8) y resistentes en los cuales ha depositado un tesoro que es su doctrina, la cual debemos difundir y dar conocer. (Marcos 16:15)

Pero algunos de nosotros no cumplimos con ésta responsabilidad, este compromiso, este pacto que hicimos, y no nos dejamos moldear, unos si y otros no. “Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro: y asimismo unos para honra, y otros para deshonra”. 2ª. a Timoteo 2:20.

Vasos de barroSin embargo, Dios nos da cada día una oportunidad, la cual no aprovechamos. Estamos un tanto apáticos, como en pausa, como esperando, pero ¿esperando qué? ¿Qué el Señor ya venga? Y si viniese ahora… ¿qué le diremos? ¿Cómo nos justificaremos?

Él nos escogió entre miles. ¡Qué gran bendición! Para depositar ese tesoro tan grande que salva, pero debemos difundirlo, ¿cómo lo van a conocer las personas si lo tenemos escondido? ¿Cómo se salvarán si no conocen la verdad que nos fue revelada?

¿Qué le diremos? ¿Nos perdonará? Recordemos que no perdonó a su pueblo, la niña de sus ojos.

¿Nuestras escusas y pretextos podrán ser suficientes para cubrir nuestra deshonra?

Cierto es que como humanos tenemos muchos problemas: en el trabajo, en la familia, en la escuela, etc. Pero Dios debería ser nuestra prioridad: obedecer su Palabra.

Al ser considerados por nuestro Dios como vasos de barro, es que vamos a ser moldeables a su voluntad, pero nosotros no nos dejamos; ponemos una gran barrera, olvidando la promesa, el galardón que obtendremos.

Tal vez tengamos temor a lo que pudiera pasarnos por predicar la Palabra, como les sucedió al Apóstol Pablo, al Apóstol Pedro, a muchos hermanos; pero no olvidemos que Él que nos hizo tendrá misericordia de nosotros. “Mas el que nos hizo para esto mismo, es Dios; el cual nos ha dado la prenda del Espíritu”. 2ª. a los Corintos 5:5.

Por eso somos resistentes, así como los vasos de barro resistentes y duraderos a las inclemencias del tiempo, así también nosotros por el poder de Dios lo somos.

Así que no nos conformemos, ni esperemos a que alguien más haga nuestro trabajo.

Como vasos escogidos, depositarios del gran tesoro difundamos el conocimiento que por gracia hemos adquirido; no sea que siendo vasos de honra pasemos a ser vasos de deshonra… o lo que es peor, vasos quebrantados.

“Y quebrarás la vasija ante los ojos de los varones que van contigo, y les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Así quebrantaré á este pueblo y á esta ciudad, como quien quiebra un vaso de barro, que no puede más restaurarse; y en Topheth se enterrarán, porque no habrá otro lugar para enterrar”. Jeremías 19:10 y 11.

 Hermana María Castillo Cruz 

    edición actual