"Venga tu Reino"


CUANDO Jesucristo caminó en la Tierra, Él presenció el sufrimiento humano, e hizo lo que pudo para aliviarlo. Fue compasivo, viendo a la gente como ovejas que no tienen pastor (Mateo 9:36)

Él trajo las buenas noticias de un reino que vendría y destruiría a los reinos corruptos de este mundo, y que cumpliría las profecías de las Escrituras.

“Juzgará los afligidos del pueblo, salvará los hijos del menesteroso, y quebrantará al violento”. Salmo 72:4.

Él continuamente dirigía a sus discípulos a buscar intensamente ese reino y poner su corazón en prepararse para entrar en él.

Cuando le preguntaron cómo orar Él respondió: “Vosotros pues, orareis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Mateo 6:9-10.

Venga tu ReinoHasta nuestros días los discípulos de Cristo conservan estas palabras.

Cuando vemos la opresión, cuando vemos el sufrimiento, cuando vemos la inmoralidad, cuando vemos como cada día crece la maldad… Que venga tu Reino.

2ª de Pedro 3:12 nos exhorta a estar “esperando y apresurando para la venida del día de Dios”. Y entre más depravado se vuelve el comportamiento humano más ardientemente lo esperamos.

Así, como Cristo dijo: “He aquí, yo vengo presto”, nosotros decimos lo que dijo el apóstol Juan al cerrar las palabras de las Sagradas Escrituras: “Amén, sea así, ven Señor Jesús”. (Apocalipsis 22:12 y 20)

Jesucristo desde el cielo ve todo y mira que la Tierra se ha corrompido en gran manera. ¡Pero Él vendrá a ponerle fin!

Muchas personas creen en Dios. Creen que Jesucristo vino a la Tierra como ser humano, que hizo grandes milagros, que lo mataron y resucitó.

Por algún motivo, es más fácil creer algo que ocurrió hace dos milenios que creer que Jesucristo volverá, que intervendrá en los asuntos humanos y que gobernará en la Tierra como Rey de Reyes.

Más nos vale creer que así lo hará, porque si las cosas siguen como van… no habrá un mañana.

Deleite sus ojos por un momento en la escena del mundo de mañana que producirá el Reino de Dios, ¿no es verdaderamente hermoso? Sin maldad, sin hambre, sin dolor, sin enfermedad.

Veamos ahora nuevamente nuestra Tierra: Enferma, en guerra, llena de pecado y corrupción, violencia y sufrimiento. ¿No es repugnante?

Diariamente oramos: “Venga tu Reino”, y el Señor ya tiene preparado el lugar para nosotros.

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, á preparar lugar para vosotros. Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré á mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Juan 14:1 al 3.

¿No le dan ganas de vivir en el reino que viene?

¿No lo motiva a poner realmente su corazón en sus plegarias orando ardientemente? “¡Oh Dios! ¡Venga tu Reino! ¡Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la Tierra!”.

Oro porque su respuesta sea: AMÉN.

 Ministro Israel Hernández Martínez 

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